¿Por qué comer sardinas puede ser tan beneficioso?

Sardinas frescas y enlatadas como fuente de proteínas y omega-3. Sardinas frescas y enlatadas como fuente de proteínas y omega-3. / Foto: pexels

La sardina suele quedar en segundo plano frente a pescados más populares, pero tiene una combinación nutricional que merece atención.

Puede consumirse fresca, preparada al horno, a la plancha o en guisos. También puede encontrarse enlatada, una alternativa práctica que conserva buena parte de sus nutrientes.

Entre sus principales beneficios están el aporte de proteínas, ácidos grasos omega-3, vitamina B12, vitamina D y selenio.

Además, la sardina figura entre las opciones de pescado con menor contenido de mercurio dentro de las recomendaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Una fuente de omega-3

La sardina es un pescado azul y contiene los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA.

Estas grasas participan en funciones importantes del organismo y forman parte de las recomendaciones de consumo de pescado dentro de una alimentación saludable.

El consumo de pescado que aporta EPA y DHA también se ha relacionado con beneficios cardiovasculares, aunque la evidencia sobre algunos efectos específicos continúa siendo estudiada.

Proteína para el organismo

La sardina aporta proteína de alta calidad, necesaria para mantener y reparar tejidos.

También contiene otros nutrientes importantes, como vitamina B12 y selenio.

La vitamina B12 participa en la formación de células sanguíneas y en el funcionamiento del sistema nervioso.

El selenio, por su parte, es un mineral que participa en diferentes funciones del organismo.

¿Y qué pasa con el calcio?

Aquí aparece una de las ventajas más interesantes de la sardina enlatada.

Muchas conservas contienen las espinas blandas del pescado, que pueden consumirse y aportan calcio.

El USDA reconoce precisamente a las sardinas enlatadas con espinas blandas como una fuente de este mineral.

Por eso, cuando compres una lata, vale la pena revisar si indica que contiene espinas. Si son blandas y están procesadas adecuadamente, pueden comerse.

Sardina fresca: ¿qué aporta?

La sardina fresca conserva su perfil nutricional y permite elegir diferentes preparaciones.

Puede cocinarse al horno, a la plancha o a la parrilla, acompañada de vegetales, arroz, papas o ensaladas.

Una de sus ventajas es que permite controlar completamente los ingredientes utilizados durante la preparación.

El método de cocción también influye en el resultado final. Preparaciones con poca grasa añadida permiten mantener el pescado como una opción sencilla dentro de una alimentación equilibrada.

¿La sardina enlatada también es saludable?

Sí.

Las sardinas enlatadas pueden ser una alternativa práctica cuando no se dispone de pescado fresco.

La FDA reconoce que los pescados enlatados, congelados y frescos cuentan dentro del consumo de pescado recomendado.

Además, las conservas pueden almacenarse durante largos períodos y no requieren refrigeración antes de abrirse.

Eso las convierte en una opción especialmente útil para tener una fuente de proteína disponible en casa.

Hay que mirar la etiqueta

No todas las latas de sardinas son iguales.

Algunas vienen en agua, otras en aceite y también existen presentaciones con salsas o diferentes condimentos.

Por eso, conviene revisar la etiqueta nutricional y observar especialmente el contenido de sodio.

Si la sardina viene en aceite, también hay que considerar el tipo y la cantidad de aceite añadido.

En las versiones con salsas pueden aparecer ingredientes adicionales que modifican el contenido nutricional del producto.

¿Tiene mucho mercurio?

La sardina se encuentra en la categoría de “mejores opciones” de la FDA por sus bajos niveles de mercurio.

Esto es especialmente relevante porque el tipo de pescado y su tamaño influyen en la acumulación de este metal.

Las sardinas son peces pequeños y, según los datos utilizados por la FDA, presentan una concentración media de mercurio muy baja.

Por esa razón, forman parte de las opciones recomendadas para quienes buscan incorporar pescado a su alimentación.

Una opción pequeña con muchos nutrientes

La sardina reúne varios nutrientes importantes en un solo alimento.

Aporta proteínas, omega-3, vitamina B12, vitamina D y selenio. Cuando se consume en conserva con sus espinas blandas, también puede aportar una cantidad importante de calcio.

Y hay otra ventaja: puede encontrarse tanto fresca como enlatada.

Eso permite incorporarla a la alimentación sin depender siempre de productos costosos o preparaciones complicadas.

Una ensalada, una arepa, una pasta, un arroz o unas tostadas pueden convertirse en una comida con sardinas en pocos minutos.

Con información de Food and Drug Administration (FDA) y United States Department of Agriculture (USDA).


Síguenos en InstagramFacebook y nuestro canal de Telegram


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *