¿Por qué enterraron a una joven con una hoz y un candado en Polonia?

Reconstrucción facial de una joven enterrada hace 400 años en Polonia. ¿Por qué enterraron a una joven con una hoz y un candado en Polonia? / Foto: TSE Ewolucja / Proyecto Pień.

¿Por qué alguien enterraría a una joven con una hoz sobre el cuello y un candado en el dedo del pie?

La pregunta surgió después del hallazgo de una tumba del siglo XVII en el cementerio de Pień, en el norte de Polonia.

Los arqueólogos encontraron los restos de una joven enterrada con elementos que parecen haber tenido una función protectora. El caso fue relacionado con antiguas creencias sobre vampiros.

Los investigadores la apodaron Zosia y ahora nuevos análisis permiten conocer más detalles sobre su vida y las circunstancias que rodearon su entierro.

La joven tenía entre 17 y 19 años cuando murió. Sin embargo, los análisis realizados hasta ahora no han permitido determinar la causa de su muerte.

Su cuerpo presentaba una hoz colocada sobre el cuello, con el filo orientado hacia ella. También tenía un candado triangular sujeto al dedo gordo del pie izquierdo.

Los investigadores consideran que ambos elementos pudieron formar parte de un ritual destinado a impedir que regresara de la muerte.

El análisis de sus restos también encontró señales de un objeto elaborado con cobre y oro en la zona de la boca o la nariz.

La pieza dejó una marca verdosa en el paladar y pudo haber tenido igualmente una función protectora.

El entierro resulta especialmente llamativo porque las prácticas destinadas a evitar el regreso de los muertos eran conocidas en algunas comunidades europeas durante el siglo XVII.

Las creencias sobre vampiros formaban parte de un contexto más amplio de explicaciones sobrenaturales para enfermedades, muertes inesperadas y otros acontecimientos difíciles de comprender.

Los arqueólogos prefieren describir estos objetos como elementos apotropaicos. El término hace referencia a prácticas destinadas a proteger a los vivos frente a una posible amenaza sobrenatural.

Los nuevos análisis también aportaron información sobre la procedencia de la joven.

Las pruebas realizadas sobre sus dientes sugieren que probablemente pasó su infancia en la región. Los investigadores analizaron los isótopos presentes en sus restos para reconstruir parte de su historia.

Su ADN mitocondrial mostró además un linaje materno presente en distintas poblaciones europeas.

Sin embargo, los científicos no pudieron obtener ADN nuclear. Por eso, los resultados no permiten establecer con precisión su ascendencia.

También aparecieron restos de seda con hilos metálicos de oro y plata cerca de su cráneo.

Estos materiales podrían indicar que la joven pertenecía a una familia con ciertos recursos económicos.

Los investigadores encontraron además señales compatibles con un hemangioma en el esternón.

Esta lesión pudo haber provocado dolor y una deformación visible en el pecho. Sin embargo, no existen pruebas suficientes para afirmar que haya causado su muerte.

La forma de su entierro podría estar relacionada con la percepción que tenía su comunidad sobre ella.

El cementerio de Pień contiene otras tumbas con prácticas funerarias poco habituales. Algunas personas fueron enterradas con piedras alrededor de la cabeza o en posiciones diferentes a las habituales.

Los investigadores creen que estas prácticas pudieron estar relacionadas con personas consideradas diferentes, peligrosas o socialmente rechazadas.

Cuatro siglos después, el caso de esta joven sigue despertando preguntas.

Pero los nuevos estudios permiten alejarse de la imagen de una supuesta “vampira” y acercarse a una historia mucho más humana.

Los restos cuentan la historia de una joven que vivió en una época marcada por el miedo a lo desconocido y por creencias que podían determinar incluso la forma en que una persona era enterrada.


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