La amistad protege la salud mental mucho más de lo que solemos imaginar. Más allá de compartir momentos agradables, contar con personas de confianza puede ayudar a reducir el estrés, afrontar mejor las dificultades y fortalecer el bienestar emocional.
Cada 30 de julio, el Día Internacional de la Amistad recuerda el valor de los vínculos humanos. La fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2011 con el objetivo de promover el diálogo, la solidaridad y la paz entre personas, culturas y comunidades.
¿Por qué los amigos son tan importantes?
La psicopedagoga Julia Lasheras, del Instituto Centta, explica que una amistad verdadera implica sentirse acompañado y aceptado tal como uno es. Esa sensación de pertenencia tiene un impacto directo en el equilibrio emocional.
Por su parte, la psicóloga Marta Sebares señala que las personas con una red de apoyo sólida suelen presentar menores niveles de estrés, ansiedad y depresión, además de una mayor capacidad para afrontar pérdidas, cambios e incertidumbre.
Los especialistas coinciden en que el cerebro humano está diseñado para crear vínculos. Compartir tiempo con alguien que transmite confianza ayuda a disminuir el estado de alerta y favorece la regulación emocional.
La diferencia entre estar conectado y sentirse acompañado
En una época dominada por las redes sociales, resulta fácil acumular contactos sin construir relaciones profundas.
Los expertos advierten que la calidad de una amistad no depende de la cantidad de mensajes ni del número de seguidores, sino de la confianza, la escucha y el apoyo mutuo.
Preguntar con interés cómo está un amigo, compartir una conversación sin prisas o simplemente estar presente en un momento difícil son gestos sencillos que fortalecen el vínculo.
Cómo cuidar una amistad
Como cualquier relación, la amistad también atraviesa desacuerdos. La diferencia está en resolverlos con respeto, empatía y límites saludables.
Muchas personas describen a sus amigos como una «familia elegida», un espacio donde encuentran comprensión y seguridad.
Dedicar tiempo a cultivar esas relaciones puede convertirse en una de las mejores inversiones para la salud mental. Un mensaje inesperado, una llamada o un café compartido pueden parecer pequeños gestos, pero su impacto emocional puede durar mucho tiempo.
Con información de EFE y Naciones Unidas.
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