¿Y si el cuerpo pudiera reconstruir huesos debilitados por la osteoporosis?

Una imagen en primer plano de una mano humana tocando una mano esquelética sobre un fondo suave. ¿Y si el cuerpo pudiera reconstruir huesos debilitados por la osteoporosis?

La osteoporosis debilita los huesos hasta volverlos más susceptibles a fracturas incluso después de golpes o caídas leves. Pero una investigación clínica está explorando una estrategia diferente: utilizar células de la propia médula ósea de los pacientes y modificarlas para que lleguen con mayor facilidad al tejido óseo.

El estudio, publicado en Cell, incluyó a 10 mujeres de entre 51 y 72 años con osteoporosis avanzada y antecedentes de fracturas. Los investigadores extrajeron células mesenquimales de la médula ósea de cada participante y las trataron en el laboratorio con fucosa, un azúcar que buscaba mejorar su capacidad para desplazarse hacia el tejido óseo.

Cada paciente recibió una única infusión de sus propias células modificadas. Antes del tratamiento, las participantes sufrían fracturas con una frecuencia aproximada de una cada uno o dos años. Después de recibir las células, las fracturas prácticamente dejaron de producirse durante el período de seguimiento descrito por los investigadores.

La estrategia surgió de experimentos previos en animales. Los investigadores habían observado que las células mesenquimales podían contribuir a procesos relacionados con la reparación ósea, pero uno de los problemas era conseguir que llegaran de manera eficiente hasta los huesos afectados.

El tratamiento buscó precisamente mejorar ese desplazamiento.

Los resultados son alentadores, pero el tamaño del ensayo obliga a interpretarlos con cautela. Solo participaron 10 mujeres y no se trata todavía de una terapia aprobada para tratar la osteoporosis. Se necesitan estudios con muchos más pacientes para determinar si el efecto puede reproducirse, cuánto tiempo dura y cuáles son sus posibles riesgos.

La osteoporosis afecta especialmente a personas mayores y puede provocar fracturas de cadera, columna y otras partes del esqueleto. Por eso, encontrar formas de fortalecer o reparar el tejido óseo es una de las líneas de investigación que podrían cambiar el tratamiento de la enfermedad en el futuro.

Por ahora, la investigación ofrece una pista prometedora, no una cura. El siguiente paso será comprobar si los resultados pueden mantenerse cuando la estrategia se pruebe en grupos de pacientes mucho más grandes.

Con información de: Nature, Cell y Universidad de Murcia.


Síguenos en InstagramFacebook y nuestro canal de Telegram


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *