Qué es la cibercondría y por qué puede aumentar tu ansiedad

Pantalla de computadora mostrando búsqueda en Google sobre "Pexels", relacionada con la cibercondría y la ansiedad. Cuando Google se convierte en médico: qué es la cibercondría y por qué puede aumentar tu ansiedad. / Foto: Pexels

Buscar un síntoma en internet se ha convertido en una reacción casi automática. Aparece un dolor de cabeza, una mancha en la piel, un mareo o una molestia que no habíamos sentido antes y, en cuestión de segundos, tenemos frente a nosotros una lista interminable de posibles causas.

El problema no está necesariamente en querer informarse. Internet puede ser una herramienta útil para conocer una enfermedad, entender un tratamiento o preparar preguntas para una consulta médica. La dificultad aparece cuando la búsqueda deja de servir para informarnos y comienza a alimentar la preocupación.

En ese contexto aparece un término utilizado en la investigación científica: cibercondría.

¿Qué es la cibercondría?

La cibercondría, conocida en inglés como cyberchondria, describe un patrón de búsqueda excesiva o repetida de información médica en internet que puede estar acompañado de mayor preocupación o ansiedad por la propia salud.

No se considera un diagnóstico médico independiente y tampoco existe un consenso absoluto sobre su definición. Es un concepto utilizado para estudiar la relación entre las búsquedas de información sobre salud y la ansiedad relacionada con la salud.

La investigación sí ha encontrado una asociación consistente entre ambos fenómenos.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2019 reunió 20 estudios con 7.373 participantes. Encontró una correlación positiva entre la ansiedad por la salud y la búsqueda de información médica en internet, y una asociación todavía más fuerte entre ansiedad por la salud y cibercondría.

Una revisión y metaanálisis posterior, publicada en 2024 y que incluyó 16 estudios con 4.920 participantes de siete países, también encontró una asociación positiva entre buscar información médica en internet y la ansiedad por la salud.

Esto no significa que buscar síntomas en Google provoque automáticamente ansiedad ni que toda persona que consulte información médica en internet tenga cibercondría. Las investigaciones hablan de asociaciones, y existen diferencias importantes entre las personas y la manera en que utilizan internet.

Cuando una búsqueda termina en otra búsqueda

Hay una situación bastante común: se busca un síntoma para tratar de entenderlo, aparece una posibilidad preocupante y entonces se busca esa posibilidad. Después aparece otro término médico, se investiga nuevamente y el proceso continúa.

La intención inicial era obtener tranquilidad, pero la búsqueda puede terminar generando todavía más dudas.

Un estudio publicado en Journal of Medical Internet Research encontró que las personas que experimentaban un aumento de la ansiedad después de buscar información médica en internet presentaban mayores niveles de uso problemático de internet.

La literatura científica también ha relacionado la cibercondría con otros fenómenos relacionados con la ansiedad y la búsqueda de seguridad. Una revisión sistemática y metaanálisis encontró una asociación fuerte entre cibercondría y ansiedad por la salud.

¿Cómo saber si estás pasando de informarte a preocuparte más?

No existe una prueba sencilla que permita diagnosticar cibercondría a partir de unas cuantas búsquedas. Sin embargo, hay algunos patrones que pueden servir como señal para detenerse y observar qué está ocurriendo.

Por ejemplo:

  • Buscar repetidamente el mismo síntoma aunque ya hayas encontrado información.
  • Pasar de una enfermedad a otra porque cada resultado abre una nueva posibilidad.
  • Leer hasta encontrar una explicación que confirme el peor escenario.
  • Sentir más miedo después de buscar que antes de hacerlo.
  • Dedicar una cantidad considerable de tiempo a investigar enfermedades.
  • Cambiar, suspender o comenzar tratamientos basándose únicamente en lo encontrado en internet.
  • Buscar constantemente confirmación o tranquilidad sobre un síntoma.

La revisión de la literatura sobre cibercondría ha señalado precisamente comportamientos como el autodiagnóstico y la automedicación entre las posibles consecuencias de este patrón de búsqueda.

Internet no conoce tu historia clínica

Una página puede describir perfectamente los síntomas de una enfermedad y aun así no significa que esa enfermedad sea la explicación de lo que está experimentando una persona.

Un mismo síntoma puede aparecer en condiciones muy diferentes, y su interpretación depende de factores que una búsqueda en internet no puede evaluar por sí sola: antecedentes médicos, medicamentos, edad, duración del síntoma, exploración física, pruebas diagnósticas y otros elementos de la historia clínica.

Por eso, coincidir con una lista de síntomas no equivale a tener una enfermedad.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, a través de MedlinePlus, recomienda evaluar cuidadosamente la información sanitaria encontrada en internet y conversar con un profesional de salud antes de utilizarla para tomar decisiones que afecten el bienestar.

Antes de creerle a una página, hazte estas preguntas

Que una página aparezca entre los primeros resultados de un buscador no garantiza que su contenido sea confiable.

MedlinePlus recomienda comprobar, entre otras cosas:

¿Quién publica la información?

Busca instituciones médicas, organismos públicos, universidades, organizaciones profesionales o entidades reconocidas.

¿Cuál es el propósito de la página?

No es lo mismo informar que vender un producto, promocionar un tratamiento o defender una determinada opinión.

¿Quién escribió y revisó el contenido?

Una fuente confiable debería explicar quién elaboró la información y, cuando corresponda, qué proceso de revisión utiliza.

¿De dónde salen los datos?

Las afirmaciones médicas deberían estar respaldadas por fuentes o investigaciones que puedan consultarse.

¿Cuándo fue actualizada?

La información médica cambia. Un contenido antiguo puede no reflejar las recomendaciones o conocimientos más recientes.

¿Promete demasiado?

Las frases sobre curas milagrosas, resultados garantizados o tratamientos que funcionan para absolutamente todo el mundo son señales para desconfiar.

Y hay una pregunta especialmente importante: ¿qué está haciendo esta información contigo?

Si después de leerla tienes más elementos para conversar con un profesional, probablemente la búsqueda cumplió una función útil.

Si terminas pasando horas buscando nuevas enfermedades, comprobando síntomas y sintiéndote cada vez más preocupado, quizá sea momento de cerrar el buscador.

Google puede ayudarte a preparar una consulta, no a sustituirla

Buscar información médica no tiene por qué ser algo negativo. De hecho, conocer mejor un diagnóstico ya confirmado, aprender sobre hábitos saludables o preparar preguntas para una consulta puede ayudar a una persona a participar de manera más informada en sus decisiones de salud.

La clave está en reconocer los límites de esa herramienta.

Internet puede ofrecer información. Un profesional de la salud puede valorar esa información dentro del contexto de una persona concreta.

Así que la próxima vez que escribas un síntoma en Google, quizá la pregunta más útil no sea “¿qué enfermedad tengo?”, sino:

“¿Qué necesito preguntarle a mi profesional de salud?”

Porque informarse puede ser una buena decisión. Convertir cada resultado de búsqueda en un diagnóstico es otra historia.

Fuentes: PubMed, MedlinePlus/Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


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