El cangrejo invasor que ahora quieren convertir en una oportunidad para el ecosistema

Cangrejo sostenido por una mano, simbolizando la oportunidad de aprovechar esta especie invasora para el ecosistema. El cangrejo invasor que ahora quieren convertir en una oportunidad para el ecosistema. / Foto: AP

En Nueva Inglaterra buscan desarrollar un mercado para el cangrejo verde europeo, una especie invasora que afecta a otras especies marinas y a la industria de los mariscos. Algunos pescadores ya están intentando convertir el problema ambiental en un producto gastronómico.

Durante años, el cangrejo verde europeo fue visto en Nueva Inglaterra como una amenaza para los ecosistemas y para la pesca. Ahora, algunos pescadores, científicos, chefs y emprendedores están intentando darle la vuelta al problema: capturarlo, llevarlo a las cocinas y crear un mercado que ayude a reducir sus poblaciones.

En Maine, Mike Masi revisa junto con dos pasantes miles de estos crustáceos en busca de ejemplares que estén a punto de mudar su caparazón. En ese momento, el cangrejo queda temporalmente cubierto por una estructura más blanda y puede comercializarse como un producto gastronómico de mayor valor.

La diferencia económica es considerable. Masi puede obtener alrededor de 3 dólares por un cangrejo de caparazón blando, frente a unos 8 centavos por uno de caparazón duro.

Su empresa, shell+claw, es la única que cultiva comercialmente estos cangrejos en la región.

“Casi todo el mundo los odia, y nosotros tratamos de convertirlos en un producto premium de mariscos”, explicó Masi.

Una especie que llegó desde Europa

El cangrejo verde europeo (Carcinus maenas) llegó a la Costa Este de Estados Unidos hace cientos de años, transportado en las aguas de lastre de los barcos.

Desde entonces se ha convertido en una de las especies invasoras más exitosas de la región. Sus poblaciones pueden alcanzar decenas de millones de ejemplares y su expansión tiene efectos sobre distintos ecosistemas costeros.

Los cangrejos compiten con especies nativas como el cangrejo de roca del Atlántico y las langostas jóvenes. También dañan praderas de pastos marinos y pueden afectar las orillas de las marismas salinas.

A esto se suma su impacto sobre la actividad pesquera. Los cangrejos verdes se alimentan de mejillones, ostras y almejas de concha blanda, entre otros organismos que forman parte de la industria regional de mariscos.

En Maine, los desembarques de almeja de concha blanda pasaron de más de 3,6 millones de kilogramos de carne en 1978 a 572.644 kilogramos en 2025, según datos del estado citados por The Associated Press.

El calentamiento del océano también juega un papel

La expansión de los cangrejos verdes se ha visto favorecida por el calentamiento de las aguas oceánicas asociado al cambio climático.

La especie puede sobrevivir a los inviernos de Nueva Inglaterra y adaptarse a una amplia variedad de ambientes. Además, es un animal omnívoro y con una gran capacidad reproductiva: una hembra puede liberar hasta 185.000 huevos una o dos veces al año.

Esa combinación de resistencia, capacidad de adaptación y reproducción ha permitido que el cangrejo verde se extienda mucho más allá de la Costa Este.

Actualmente también se encuentra en la Costa Oeste de Estados Unidos y Alaska, además de regiones de Sudáfrica, Japón, Argentina y Australia.

Carolyn Tepolt, bióloga evolutiva del Woods Hole Oceanographic Institution, lleva dos décadas estudiando estos animales y los describe como una especie especialmente resistente.

¿Y si empezamos a comerlos?

La idea de utilizar el consumo como una herramienta para controlar una especie invasora no es nueva, pero en Nueva Inglaterra está ganando fuerza.

Desde 2021, el número de restaurantes que ofrecen cangrejo verde ha aumentado más de diez veces, según defensores de esta iniciativa.

Algunos establecimientos lo sirven frito, lo incorporan a pastas o lo utilizan para preparar salsas. También se han organizado semanas gastronómicas dedicadas al cangrejo verde durante la temporada de caparazón blando, que dura aproximadamente dos meses.

En el restaurante PAGU, en Cambridge, Massachusetts, los cangrejos forman parte de una sopa de fideos de inspiración malasia y, cuando hay disponibilidad, también se sirven fritos en tempura dentro de un bao.

La chef Tracy Chang asegura que el cangrejo verde tiene un sabor más intenso que otras variedades conocidas.

Del restaurante a la mascota y hasta al whisky

El aprovechamiento comercial de la especie no se limita a la gastronomía.

En diferentes lugares de Nueva Inglaterra ya se han desarrollado productos que utilizan cangrejos verdes para golosinas para mascotas, salsa de pescado e incluso whisky.

La idea es crear suficientes incentivos económicos para que más pescadores tengan razones para capturarlos.

El problema es que todavía existe una gran distancia entre el interés gastronómico y una verdadera pesquería comercial.

El gran obstáculo: llevarlos del agua al mercado

Actualmente son pocos los pescadores que capturan cangrejos verdes a una escala significativa. Tampoco existe una infraestructura suficiente para procesarlos, transportarlos y distribuirlos.

Marissa McMahan, vicepresidenta de pesquerías de Manomet Conservation Sciences, explicó que algunos pescadores de Maine aseguran que pueden capturar tantos cangrejos verdes como quieran, pero después se encuentran con un problema básico: no tienen cómo trasladarlos hasta los grandes mercados de Boston, New Bedford o Nueva York.

También faltan datos suficientes para determinar qué volumen podría soportar una pesquería comercial de cangrejo verde en Nueva Inglaterra.

Algunos estados han comenzado a facilitar su captura y comercialización. Rhode Island estableció una licencia de pesca de cangrejo verde por 10 dólares, Connecticut permite venderlos a restaurantes sin permisos adicionales y Maine ha reducido algunas de las barreras para llevarlos al mercado.

Massachusetts es actualmente el único estado de la región que ofrece incentivos económicos directos: los pescadores reciben 40 centavos adicionales por libra de cangrejo verde capturado.

Una estrategia que todavía está comenzando

El caso de Nueva Inglaterra contrasta con lo que ocurre en el estado de Washington, donde las autoridades han destinado más de 38 millones de dólares en fondos estatales y federales hasta el año fiscal 2027 para intentar controlar la especie.

Solo durante este año se han capturado allí casi 2 millones de cangrejos verdes, que en su mayoría terminan convertidos en residuos destinados a una empresa de fertilizantes orgánicos.

En Nueva Inglaterra, la apuesta es diferente: crear un mercado que haga económicamente atractiva su captura.

Para Masi, el modelo todavía está lejos de ser una industria consolidada. Su empresa comenzó hace cinco años y actualmente genera hasta unos 20.000 dólares anuales, mientras él continúa pensando en cómo aumentar la escala de la operación.

Su referencia es Venecia, donde el cangrejo verde es una especie nativa y forma parte desde hace generaciones de la gastronomía local.

“Soy cautelosamente optimista sobre el potencial de los cangrejos verdes”, afirmó Masi. “Estamos a un avance de convertir esto en un negocio rentable”.

La experiencia de Nueva Inglaterra muestra que combatir una especie invasora no siempre pasa únicamente por eliminarla. En algunos casos, crear un valor económico alrededor de su captura puede convertirse en una herramienta adicional para reducir su impacto. El desafío está en conseguir que ese mercado crezca sin convertir la pesca en una nueva presión sobre el ecosistema.

Con información de The Associated Press.


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