El calor está cambiando dónde viven las mariposas

El calor está cambiando dónde viven las mariposas El calor está cambiando dónde viven las mariposas. / Foro: Pexels

Las mariposas podrían estar enfrentando el calentamiento global de una manera distinta a la esperada: cambiando de lugar en vez de desarrollar una mayor tolerancia al calor.

Esa es una de las principales conclusiones de un estudio publicado en Communications Biology, liderado por la ecóloga Esme Ashe-Jepson, de la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg, en Alemania.

Los investigadores analizaron cómo distintas especies de mariposas responden a las temperaturas de su entorno y buscaron determinar si, frente al calentamiento, estaban desarrollando una mayor capacidad para soportar el calor.

Los resultados ofrecieron pocas evidencias de una adaptación fisiológica de ese tipo.

En otras palabras, las mariposas estudiadas no parecen estar volviéndose progresivamente más resistentes a las altas temperaturas.

Su respuesta está ocurriendo principalmente a escala geográfica.

Cambiar de lugar en lugar de soportar más calor

Las mariposas son animales ectotermos. Esto significa que dependen de las condiciones ambientales para regular su temperatura corporal.

Cuando el ambiente se calienta, necesitan encontrar condiciones que les permitan mantenerse dentro de un rango adecuado para sobrevivir y desarrollar sus actividades.

El estudio encontró que las especies con menor capacidad para regular su temperatura corporal tienen una mayor tendencia a desplazarse hacia zonas donde las condiciones son más favorables.

En el caso de las poblaciones analizadas en los Alpes alemanes, esto se tradujo en desplazamientos hacia altitudes mayores y temperaturas más bajas.

La investigadora Esme Ashe-Jepson explicó que las especies pueden responder a los cambios ambientales mediante adaptación o evolución, pero los resultados obtenidos muestran que la principal respuesta observada fue el cambio en su distribución.

Esto plantea una diferencia importante.

Una especie puede permanecer en un determinado ecosistema y soportar temperaturas progresivamente más altas si desarrolla mecanismos que le permitan hacerlo. Otra alternativa consiste en desplazarse hacia un lugar donde las temperaturas todavía sean adecuadas.

En las mariposas estudiadas, la evidencia apunta principalmente hacia la segunda estrategia.

El calor también puede cambiar qué especies encontramos

El fenómeno tiene otra consecuencia.

El cambio climático puede modificar la composición de una comunidad sin que cada especie tenga que cambiar físicamente.

Es decir, puede cambiar qué especies encontramos en un determinado lugar.

Algunas pueden desplazarse hacia zonas más frías, mientras otras podrían tener mayores dificultades para encontrar nuevos espacios adecuados.

El estudio también encontró diferencias relacionadas con las características físicas de los insectos.

Las especies más grandes pueden evitar con mayor facilidad determinados picos de temperatura. Las de coloración más clara también tienden a calentarse menos que las de tonalidades oscuras.

Por eso, la composición de las comunidades puede cambiar a medida que las temperaturas aumentan.

En las zonas más cálidas pueden ganar presencia determinadas especies con características que les permiten enfrentar mejor el calor, mientras otras pueden desplazarse hacia ambientes más favorables.

¿Por qué importa este descubrimiento?

La investigación tiene implicaciones que van más allá de las mariposas.

Si las especies responden al calentamiento desplazándose, necesitan tener hacia dónde desplazarse.

Por eso, los investigadores plantean que la conservación no debería concentrarse únicamente en proteger los lugares donde actualmente viven las especies.

También resulta importante mantener conectados distintos hábitats mediante corredores ecológicos que permitan el movimiento de los animales.

Esto podría ser especialmente relevante para especies con poca capacidad para regular su temperatura corporal.

La investigación busca ahora determinar si este comportamiento también aparece en otros insectos. El equipo ya recopila información sobre saltamontes y grillos para comprobar si presentan patrones similares.

El estudio deja así una pregunta importante para la conservación de la biodiversidad: ante un planeta cada vez más cálido, ¿tendrán las especies suficiente espacio para moverse hacia los lugares donde todavía puedan vivir?

Con información de Communications Biology y la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg.


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