Estas enfermedades pueden aparecer con el calor

Ilustración de calor de verano acuarela Deshidratación, agotamiento, golpe de calor y quemaduras solares son algunos de los problemas que pueden aumentar durante los días de altas temperaturas. / Foto: Magnific

El verano y los períodos de altas temperaturas pueden cambiar mucho más que la rutina diaria.

Cuando el calor aumenta, el cuerpo necesita trabajar más para mantener una temperatura adecuada. Si la exposición es prolongada, pueden aparecer diferentes problemas de salud.

Algunos son leves y pueden prevenirse con medidas sencillas. Otros, como el golpe de calor, requieren atención médica inmediata.

Deshidratación

La deshidratación ocurre cuando el organismo pierde más líquidos de los que incorpora.

El calor aumenta la pérdida de agua a través del sudor. El riesgo puede ser mayor durante la actividad física o cuando la humedad dificulta que el sudor se evapore.

La sed puede ser una señal de que el cuerpo ya necesita líquidos. Por eso, las recomendaciones sanitarias aconsejan beber agua regularmente y no esperar a tener mucha sed.

Los niños pequeños y los adultos mayores tienen mayor riesgo de sufrir problemas relacionados con el calor.

Calambres por calor

Los calambres pueden aparecer después de una actividad física intensa realizada bajo temperaturas elevadas.

Suelen afectar los músculos de las piernas, brazos o abdomen y están relacionados con la pérdida de agua y sales mediante la sudoración.

Ante los primeros síntomas, lo recomendable es detener la actividad y trasladarse a un lugar fresco.

También es importante hidratarse y esperar hasta que los calambres desaparezcan antes de retomar el ejercicio.

Agotamiento por calor

El agotamiento por calor puede aparecer después de una exposición prolongada a temperaturas elevadas.

Entre sus síntomas están la sudoración abundante, debilidad, cansancio, dolor de cabeza, náuseas, mareos y calambres musculares.

La persona debe trasladarse a un sitio fresco, aflojar la ropa y comenzar a enfriarse.

Si presenta vómitos, los síntomas empeoran o duran más de una hora, debe buscar atención médica.

Golpe de calor

Es la forma más grave de enfermedad relacionada con el calor.

Puede producir una temperatura corporal muy elevada, piel caliente, pulso acelerado, dolor de cabeza, mareos, náuseas, confusión y pérdida del conocimiento.

El golpe de calor es una emergencia médica.

Si se sospecha que una persona está sufriéndolo, se debe solicitar ayuda de emergencia y trasladarla a un lugar fresco mientras se intenta reducir su temperatura con paños fríos o agua fresca.

Una persona con signos de golpe de calor no debe recibir líquidos por vía oral si presenta alteración del estado mental.

Sarpullido por calor

El exceso de sudor también puede provocar pequeñas lesiones o grupos de granitos en la piel.

El sarpullido por calor suele aparecer en zonas como el cuello, el pecho, la ingle y los pliegues de los brazos.

Mantener la piel fresca y seca ayuda a prevenirlo y a reducir las molestias.

También conviene utilizar ropa ligera y evitar permanecer durante mucho tiempo en ambientes calurosos y húmedos.

Quemaduras solares

El sol también puede convertirse en un problema durante los meses de mayor exposición.

Una quemadura solar es una señal de daño producido por la radiación ultravioleta. Puede provocar enrojecimiento, dolor, sensibilidad y, en casos más intensos, ampollas.

Además, las quemaduras solares aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Para reducir la exposición, el CDC recomienda buscar sombra, utilizar ropa que cubra la piel, sombrero y lentes de sol, además de protector solar de amplio espectro.

Problemas gastrointestinales

Las altas temperaturas también pueden complicar la conservación de determinados alimentos.

Cuando los alimentos perecederos permanecen demasiado tiempo fuera de refrigeración, las bacterias pueden multiplicarse y aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias.

Por eso, durante los días calurosos es especialmente importante mantener refrigerados los alimentos que lo necesiten y evitar consumir productos que hayan permanecido demasiado tiempo a temperatura ambiente.

El riesgo también aumenta durante reuniones, picnics y comidas al aire libre, donde puede ser más difícil mantener la cadena de frío.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

El calor puede afectar a cualquier persona, pero algunas tienen mayor vulnerabilidad.

Entre ellas se encuentran los niños pequeños, adultos mayores, personas con determinadas enfermedades crónicas y quienes realizan actividad física intensa al aire libre.

También pueden estar en mayor riesgo las personas que trabajan bajo el sol o permanecen durante períodos prolongados en ambientes muy calurosos.

Cómo prevenir los problemas relacionados con el calor

Hay varias medidas sencillas que pueden reducir el riesgo.

Bebe líquidos con frecuencia. No esperes a tener una sed intensa para hidratarte.

Busca lugares frescos. Durante las horas más calurosas, permanece en espacios con sombra o aire acondicionado cuando sea posible.

Reduce el ejercicio intenso. Si necesitas hacer actividad física al aire libre, intenta hacerlo durante las horas menos calurosas.

Utiliza ropa ligera. Las prendas holgadas y livianas facilitan la regulación de la temperatura corporal.

Protege la piel. Utiliza sombrero, lentes de sol y protector solar.

Haz pausas. Si trabajas o haces ejercicio bajo el calor, descansa regularmente en lugares frescos.

Nunca ignores los síntomas. Mareos, debilidad, náuseas, confusión o desmayos pueden indicar que el organismo está teniendo dificultades para regular su temperatura.

El calor no siempre se siente peligroso al principio.

Pero una exposición prolongada puede llevar rápidamente de una molestia leve a una emergencia.

Reconocer las señales y actuar a tiempo puede marcar la diferencia.

Con información de: Centers for Disease Control and Prevention (CDC).


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