Los alimentos podrían encarecerse 18% hasta 2027: qué puede hacer una familia para proteger su presupuesto

Los alimentos podrían encarecerse 18% hasta 2027: qué puede hacer una familia para proteger su presupuesto Los alimentos podrían encarecerse 18% hasta 2027: qué puede hacer una familia para proteger su presupuesto/ Foto: Pexels

Comprar comida podría exigir una parte cada vez mayor del presupuesto familiar durante los próximos dos años. El Banco Mundial prevé que los precios internacionales de los alimentos básicos aumenten alrededor de 18% entre 2026 y 2027, impulsados por los conflictos armados, las alteraciones del comercio y los riesgos climáticos asociados al fenómeno de El Niño.

La proyección forma parte del informe de mercados de materias primas publicado este 28 de octubre. Según la institución, los precios de los alimentos subirían aproximadamente 10% en 2026 y otro 7% en 2027, en comparación con el año anterior.

La advertencia llega en un momento de presión sobre otros costos que intervienen en la producción de comida. El Banco Mundial estima que la energía se encarecerá 32% durante 2026 y que los fertilizantes aumentarán alrededor de 14%.

Estas variaciones pueden repercutir en el funcionamiento de las explotaciones agrícolas, el procesamiento de alimentos, el transporte y la distribución. Sin embargo, el aumento previsto corresponde a los precios internacionales de las materias primas alimentarias, no a una subida uniforme del 18% en todos los supermercados.

¿Por qué podrían subir los precios de los alimentos?

El primer factor es el conflicto en Oriente Medio, que ha alterado los mercados energéticos y las rutas comerciales. El Banco Mundial calcula que el petróleo Brent, referencia internacional, promediará 91 dólares por barril en 2026, frente a los 69 dólares registrados en 2025.

El organismo prevé una moderación hasta los 79 dólares por barril en 2027, siempre que no se produzca una nueva escalada del conflicto. Si las tensiones empeoran y coinciden con otros riesgos, los precios internacionales de los alimentos podrían situarse 12% por encima del escenario base previsto para ese año.

El segundo factor es el clima. El fenómeno de El Niño puede alterar las lluvias, elevar las temperaturas y aumentar el riesgo de sequías o inundaciones. Sus efectos dependen de la región y de los cultivos expuestos, pero pueden reducir las cosechas y dificultar el abastecimiento.

A esto se suman los fertilizantes y el combustible. Cuando producir y transportar alimentos cuesta más, agricultores, distribuidores y comercios pueden enfrentar mayores gastos. La magnitud y la rapidez con que estos costos llegan al consumidor dependen de cada mercado.

La FAO informó que su índice mundial de precios de los alimentos alcanzó 136 puntos en septiembre de 2026. El indicador subió 1,5% respecto de agosto y se situó 5,8% por encima del nivel de septiembre de 2025. Los cereales, los aceites vegetales y el azúcar impulsaron el incremento mensual.

Qué puede hacer una familia para cuidar su presupuesto

Ningún consejo doméstico puede detener una guerra, abaratar el petróleo o controlar el clima. Sin embargo, algunas decisiones ayudan a aprovechar mejor el dinero disponible y reducir las pérdidas de alimentos en casa.

1. Planificar las compras según el presupuesto. Antes de salir, conviene revisar la despensa, organizar las comidas de varios días y preparar una lista. Así se reducen las compras duplicadas y las adquisiciones impulsivas.

2. Comparar precios por cantidad. El tamaño del empaque puede ocultar diferencias importantes. Revisar el precio por kilo, litro o unidad permite identificar qué presentación ofrece más producto por el dinero disponible.

3. Mantener varias opciones de proteínas. Huevos, legumbres, pollo, pescado y otras fuentes de proteína pueden alternarse según los precios locales, las necesidades nutricionales y las preferencias familiares. Las lentejas, los frijoles y las caraotas también permiten preparar comidas completas y rendir el presupuesto.

4. Elegir productos de temporada. Cuando hay disponibilidad local, las frutas y verduras de temporada pueden resultar más accesibles. Comparar opciones frescas, congeladas o en conserva ayuda a elegir según el precio, la duración y el uso previsto.

5. Reducir el desperdicio. Guardar correctamente los alimentos, congelar porciones que no se consumirán pronto y aprovechar las sobras de forma segura evita perder dinero. La idea no es comprar grandes cantidades por miedo a futuras subidas, sino adquirir lo que realmente se podrá conservar y consumir.

6. Revisar el gasto sin sacrificar la alimentación. Llevar un registro semanal permite reconocer qué productos absorben más dinero y dónde existen alternativas. El ahorro no debería basarse en eliminar comidas ni en reducir nutrientes esenciales, especialmente en hogares con niños, adultos mayores o personas con necesidades alimentarias particulares.

Qué medidas pueden ayudar a evitar una crisis alimentaria

La respuesta no puede recaer únicamente en las familias. El Banco Mundial advirtió sobre los riesgos para la seguridad alimentaria, especialmente en las poblaciones más pobres y en los países con menos recursos fiscales.

Entre las medidas que pueden ayudar están los apoyos económicos focalizados en hogares vulnerables, los programas de alimentación escolar y la asistencia nutricional para quienes enfrentan mayores dificultades para comprar comida.

También resulta importante facilitar el acceso de los agricultores a semillas, fertilizantes, financiamiento y sistemas de riego. Mejorar el almacenamiento, las carreteras y la distribución puede reducir pérdidas entre la cosecha y el consumidor. Cuando las condiciones lo permiten, diversificar proveedores y mantener abiertas las rutas comerciales ayuda a disminuir la exposición a interrupciones externas.

En paralelo, los sistemas de monitoreo de precios y cosechas permiten anticipar escasez y orientar las respuestas públicas antes de que el problema se agrave.

El Banco Mundial dispone de instrumentos de financiamiento para apoyar redes de protección social, países vulnerables y empresas agrícolas. Su informe plantea que proteger a la población con menores ingresos debe ser una prioridad ante los nuevos riesgos del mercado.

Las previsiones no significan que todos los alimentos subirán en la misma proporción ni que el escenario más adverso vaya a cumplirse. Sí muestran que los conflictos, el clima y los costos de producción pueden coincidir y presionar el acceso a la comida.

Por eso, planificar las compras y reducir el desperdicio puede ayudar a cada hogar, mientras que fortalecer la producción y proteger a las familias vulnerables son tareas esenciales para gobiernos y comunidades.

Fuentes: Banco Mundial, Commodity Markets Outlook, 28 de octubre de 2026; Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), índice mundial de precios de los alimentos de septiembre de 2026.


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