Una muestra de la boca podría detectar señales de cáncer

Microorganismos del microbioma oral observados mediante una imagen científica. Microorganismos del microbioma oral observados mediante una imagen científica. /Foto: Pexels

Una sencilla muestra de la boca podría convertirse en una nueva herramienta para detectar señales relacionadas con algunos tipos de cáncer.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yonsei, en Corea del Sur, encontró diferencias en el microbioma oral de personas con cáncer gástrico y colorrectal.

La investigación fue publicada en la revista científica Cell Host & Microbe y analizó muestras de 507 personas.

Los participantes entregaron muestras de la boca y de las heces. El grupo incluía personas sanas, pacientes con trastornos metabólicos y personas diagnosticadas con cáncer de estómago o colorrectal.

Los investigadores buscaban determinar si las bacterias presentes normalmente en la boca llegaban al intestino y permanecían allí de una manera diferente en las personas con cáncer.

Para estudiarlo desarrollaron un indicador denominado índice boca-heces (MF).

Este índice mide cuánto coinciden las variantes de microorganismos encontrados en las muestras orales y fecales de una misma persona.

Los resultados mostraron que el índice era significativamente más alto entre los participantes con cáncer gástrico o colorrectal que entre las personas sanas.

La diferencia no apareció de la misma manera entre los participantes con trastornos metabólicos.

Los investigadores también comprobaron que las asociaciones se mantenían después de considerar factores como el consumo de alcohol, la actividad física y el índice de masa corporal.

¿Qué tiene que ver la boca con el intestino?

Las personas tragamos constantemente microorganismos presentes en la saliva.

Sin embargo, el organismo cuenta con diferentes barreras que dificultan que las bacterias de la boca se establezcan en el intestino.

Entre ellas están el ácido del estómago, la bilis, la microbiota intestinal y el sistema inmunitario.

Los investigadores plantean que algunas enfermedades podrían alterar este equilibrio.

En las personas con cáncer estudiadas, encontraron una mayor presencia de microorganismos compartidos entre la boca y el intestino.

Además, los patrones de transmisión microbiana variaron según el tipo y la etapa del cáncer.

Una muestra de la boca como posible alternativa

Uno de los resultados que más interés despertó fue la posibilidad de identificar estas señales utilizando únicamente muestras orales.

Los investigadores desarrollaron modelos de aprendizaje automático capaces de distinguir entre personas con cáncer y participantes sanos.

Estos modelos fueron evaluados posteriormente en cohortes independientes de otros países, donde se reprodujo su capacidad de clasificación.

El equipo también comparó sus resultados con la prueba de sangre oculta en heces, utilizada actualmente como herramienta de cribado para el cáncer colorrectal.

Las firmas microbianas obtenidas a partir de muestras orales mostraron una mayor sensibilidad que esta prueba en el conjunto analizado.

Esto abre la posibilidad de desarrollar en el futuro un método basado en una muestra sencilla de la boca.

Incluso un enjuague bucal podría convertirse en una forma de recoger material para analizar el microbioma.

Pero todavía no se trata de una prueba disponible para detectar cáncer.

El siguiente paso será comprobarlo antes del diagnóstico

Los investigadores planean realizar nuevos estudios con personas que todavía no hayan recibido un diagnóstico de cáncer.

Esta etapa será importante porque permitirá comprobar si las señales microbianas pueden identificar realmente un riesgo antes de que la enfermedad sea detectada por los métodos convencionales.

También quieren utilizar técnicas de secuenciación más precisas para estudiar los microorganismos.

Otra pregunta pendiente es determinar qué ocurre primero.

El cáncer podría modificar las condiciones del organismo y permitir que determinadas bacterias de la boca permanezcan en el intestino.

Pero también es posible que ciertos cambios en la microbiota participen en el desarrollo de la enfermedad.

Los científicos todavía no tienen una respuesta definitiva.

Por ahora, el hallazgo ofrece una nueva pista sobre la relación entre el microbioma y el cáncer.

Y plantea una posibilidad que hace unos años habría parecido poco habitual: que la boca pueda contener información útil para conocer lo que está ocurriendo mucho más abajo en el aparato digestivo.

Con información de: Cell Host & Microbe, Universidad de Yonsei y National Research Foundation of Korea.


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