Un dinosaurio primo del T. rex se vendió por 47,3 millones de dólares

Nanotyrannus, dinosaurios, fósiles, paleontología, ciencia, Sotheby’s, Tyrannosaurus rex, descubrimientos científicos Jodi, el esqueleto montado de un Nanotyrannus, perteneciente al periodo Cretácico, hace aproximadamente 67 millones de años, y con un valor estimado en 6 a 9 millones de dólares, en exhibición en Sotheby’s, el martes 13 de octubre de 2026, en Nueva York. (AP Foto/Yuki Iwamura)

Un esqueleto de dinosaurio de casi seis metros de largo alcanzó los 47,3 millones de dólares en una subasta en Nueva York. Se trata de «Jodi», un ejemplar de Nanotyrannus que se convirtió en uno de los fósiles más caros jamás vendidos y cuya historia también está ligada a un debate científico.

La pieza fue subastada el martes 27 de octubre por Sotheby’s. La casa esperaba venderla por entre 6 y 9 millones de dólares, pero el precio final superó ampliamente esa estimación. El comprador, cuya identidad no fue revelada, ganó tras competir con otros cinco interesados durante una puja de unos 12 minutos.

Con esta venta, «Jodi» ocupa el segundo lugar entre los esqueletos de dinosaurios más caros vendidos en subastas. El récord continúa en manos de «Gus», un fósil de Tyrannosaurus rex que alcanzó los 50,1 millones de dólares este mismo año.

El dinosaurio que no era un T. rex joven

Durante décadas, los paleontólogos discutieron si el Nanotyrannus era una especie distinta o si sus fósiles correspondían a ejemplares jóvenes de Tyrannosaurus rex.

Una investigación publicada en la revista científica Nature en 2025 concluyó que el Nanotyrannus pertenece a un género diferente. El estudio analizó características anatómicas y patrones de crecimiento que permitieron distinguirlo de su famoso pariente.

Ambos animales vivieron hace aproximadamente 67 millones de años, durante el Cretácico. El Nanotyrannus medía cerca de la mitad de la longitud de un T. rex adulto y tenía extremidades delanteras relativamente largas, garras grandes y dientes más delgados.

El esqueleto «Jodi» mide alrededor de dos metros de altura y casi seis metros de longitud. Se estima que está completo en aproximadamente un 70 % y es uno de los tres esqueletos de Nanotyrannus conocidos, según la información difundida sobre la subasta.

Su nombre rinde homenaje a Jodi Pierson, una ganadera de Montana que encontró los restos en su propiedad en 2019.

El debate sobre quién debe conservar los fósiles

La venta también reaviva una discusión entre especialistas sobre el destino de los grandes hallazgos paleontológicos.

Algunos científicos cuestionan que fósiles de gran valor científico terminen en manos privadas. Su preocupación es que estas piezas puedan quedar fuera del alcance de investigadores y del público si no se exhiben en museos u otras instituciones.

Las subastas permiten que ejemplares excepcionales lleguen al mercado, pero su adquisición privada puede limitar las oportunidades de estudio y divulgación. Por eso, el interés científico de «Jodi» va más allá de su precio.

El esqueleto reúne dos historias: la de un dinosaurio cuya clasificación ayudó a revisar décadas de debate científico y la de un mercado en el que los fósiles prehistóricos alcanzan cifras millonarias.

Fuentes: Associated Press (AP) y estudio publicado en la revista Nature en 2025.


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