Cuando ocurre un terremoto, la atención suele centrarse en los edificios colapsados, las labores de rescate y la reconstrucción. Sin embargo, una vez superada la emergencia inicial comienza otro desafío menos visible: prevenir brotes de enfermedades que pueden surgir en las comunidades afectadas.
Con ese objetivo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) entregó a Venezuela un lote de insumos para diagnóstico molecular y serológico destinado a fortalecer la red nacional de laboratorios, una herramienta clave para detectar de forma temprana posibles amenazas sanitarias tras los sismos del pasado 24 de junio.
La cooperación busca reforzar la capacidad del país para identificar enfermedades transmisibles y responder rápidamente ante cualquier riesgo para la salud pública.
La importancia de actuar antes de que aparezcan los brotes
Después de un desastre natural, miles de personas suelen permanecer durante semanas en refugios temporales o viviendas provisionales, donde el acceso al agua potable, el saneamiento y los servicios de salud puede verse comprometido.
Estas condiciones favorecen la propagación de enfermedades respiratorias, infecciones gastrointestinales y virus transmitidos por mosquitos, razón por la cual la vigilancia epidemiológica se convierte en una prioridad para las autoridades sanitarias.
El representante de la OPS/OMS en Venezuela, Armando De Negri Filho, explicó que las redes nacionales de laboratorio constituyen uno de los pilares de la respuesta ante emergencias de salud pública.
«Después de un desastre de esta magnitud, la identificación, el diagnóstico y el tratamiento oportunos de las enfermedades transmisibles son fundamentales para prevenir brotes y proteger la salud de las comunidades afectadas», señaló.
¿Qué enfermedades podrán vigilarse?
La dotación entregada incluye 16 tipos de reactivos para el diagnóstico molecular y serológico de 14 enfermedades y eventos prioritarios.
Entre ellas se encuentran enfermedades transmitidas por mosquitos como dengue, chikungunya, zika, oropouche y fiebre amarilla.
También permitirá fortalecer la detección de virus respiratorios como COVID-19, influenza, influenza aviar, virus sincitial respiratorio y metapneumovirus humano, además de otras patologías consideradas prioritarias, entre ellas hantavirus, leptospirosis, virus del Nilo Occidental y encefalitis equinas.
Contar con estos insumos facilita confirmar casos con mayor rapidez y orientar las acciones de control antes de que una enfermedad pueda propagarse.
Laboratorios que siguen operativos
Como parte de esta cooperación, la OPS mantiene además el traslado diario de muestras hacia el Laboratorio de Biología Molecular del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (INHRR), en Caracas, donde se procesan análisis provenientes de distintas regiones del país.
La coordinadora de la División de Virología del instituto, Pierina D’Angelo, destacó que los reactivos permitirán mantener la continuidad de los estudios diagnósticos y la caracterización de muestras durante la etapa de recuperación posterior a los terremotos.
Una vigilancia que puede salvar vidas
La Organización Mundial de la Salud recuerda que los terremotos no provocan epidemias por sí mismos, pero sí pueden aumentar el riesgo cuando afectan el acceso al agua potable, los servicios sanitarios, la atención médica o favorecen el desplazamiento masivo de personas.
Por ello, fortalecer la capacidad diagnóstica de los laboratorios resulta esencial para detectar enfermedades en sus primeras etapas y actuar antes de que se conviertan en un problema de mayor escala.
Más allá de la entrega de reactivos, la cooperación internacional busca garantizar que el sistema sanitario cuente con las herramientas necesarias para proteger a las comunidades mientras avanza la reconstrucción de las zonas afectadas.
Con información de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).
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