Enfermedades respiratorias crónicas: qué son y cómo prevenirlas

8 Enfermedades respiratorias crónicas: qué son y cómo prevenirlas. / Foto:Pexels

Las enfermedades respiratorias crónicas se encuentran entre las principales causas de discapacidad y muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cientos de millones de personas viven con algún trastorno que afecta de forma permanente sus pulmones y vías respiratorias, lo que puede dificultar actividades tan simples como caminar, subir escaleras o incluso dormir.

Entre las más frecuentes se encuentran el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la hipertensión pulmonar y algunas enfermedades ocupacionales relacionadas con la exposición prolongada a polvo, humo o sustancias químicas.

Solo el asma afecta a más de 260 millones de personas en el mundo, mientras que la EPOC provoca alrededor de 3,5 millones de muertes cada año, convirtiéndose en una de las principales causas de fallecimiento a nivel global.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

Aunque algunas enfermedades tienen un componente genético, la mayoría están relacionadas con factores ambientales y hábitos de vida.

El tabaquismo sigue siendo el principal responsable de la EPOC y de numerosas enfermedades pulmonares. Sin embargo, también influyen la contaminación del aire, el humo generado por cocinar con leña o carbón en espacios cerrados, la exposición laboral a sustancias tóxicas y las infecciones respiratorias repetidas durante la infancia.

Los especialistas advierten que el cambio climático también está agravando el problema. El aumento de incendios forestales, las olas de calor y una mayor concentración de partículas contaminantes pueden empeorar los síntomas en personas con enfermedades respiratorias.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Muchas personas atribuyen la tos persistente o la falta de aire al envejecimiento o al cansancio. Sin embargo, estos síntomas pueden indicar una enfermedad respiratoria crónica.

Los médicos recomiendan consultar si aparecen:

  • Tos durante varias semanas.
  • Dificultad para respirar al realizar actividades habituales.
  • Silbidos o pitidos al respirar.
  • Sensación de opresión en el pecho.
  • Producción frecuente de flemas.

Un diagnóstico temprano permite iniciar tratamientos que ayudan a controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida.

La prevención puede marcar la diferencia

Aunque no todas las enfermedades respiratorias pueden evitarse, muchas sí pueden prevenirse o retrasar su progresión.

Los expertos recomiendan no fumar ni exponerse al humo del tabaco, mantener los espacios bien ventilados, usar equipos de protección cuando se trabaja con sustancias químicas o polvo, vacunarse contra la influenza y el neumococo cuando esté indicado y realizar actividad física de forma regular para fortalecer la capacidad pulmonar.

También es importante controlar la calidad del aire, especialmente en personas con asma o EPOC, y seguir las indicaciones médicas sin abandonar los tratamientos cuando los síntomas mejoran.

Respirar bien también es cuidar la salud

Las enfermedades respiratorias crónicas no siempre tienen cura, pero sí pueden controlarse. Detectarlas a tiempo, reducir los factores de riesgo y mantener hábitos saludables permite conservar una buena función pulmonar durante muchos años.

Cada respiración cuenta. Cuidar los pulmones hoy puede hacer una gran diferencia en la calidad de vida del futuro.

Con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS).


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