¿Por qué reaccionamos antes de pensar? La teoría que explica cómo responde el cuerpo al conflicto

Imgmidi neurons 7079536 ¿Por qué reaccionamos antes de pensar? La teoría que explica cómo responde el cuerpo al conflicto./ Foto: Pixabay

¿Por qué algunas personas responden con enojo durante una discusión, otras prefieren alejarse y algunas simplemente se quedan en silencio? La respuesta podría estar menos relacionada con la personalidad y más con la forma en que funciona el sistema nervioso.

Esa es la propuesta de la teoría polivagal, desarrollada por el neurocientífico estadounidense Stephen Porges. Según este enfoque, el cuerpo evalúa de manera automática si el entorno es seguro o representa una amenaza, incluso antes de que la mente tenga tiempo para analizar la situación.

Esta teoría ha ganado reconocimiento entre especialistas en neurociencia, psicología y trauma porque ayuda a comprender cómo las respuestas fisiológicas influyen en la comunicación, las relaciones y la resolución de conflictos.

El cuerpo detecta primero, la mente interpreta después

La teoría sostiene que el sistema nervioso autónomo realiza un proceso inconsciente llamado neurocepción, mediante el cual analiza constantemente señales provenientes del entorno, del propio cuerpo y de las personas con las que interactuamos.

Si detecta seguridad, favorece estados de calma, curiosidad, empatía y apertura para conversar. Pero si interpreta una amenaza, activa mecanismos automáticos de protección antes de que aparezca un pensamiento consciente.

Por eso, en ocasiones una persona puede reaccionar impulsivamente sin comprender del todo por qué lo hizo.

Tres formas de responder al estrés

Según la teoría polivagal, el organismo puede activar tres grandes circuitos fisiológicos.

El primero es el sistema vagal ventral, asociado con la calma, la conexión social, la comunicación y la capacidad para resolver problemas.

Cuando el cerebro interpreta una situación como peligrosa, entra en acción el sistema simpático, que prepara al cuerpo para luchar o huir. En este estado aumentan el ritmo cardíaco, la tensión muscular y la sensación de alerta.

Si la amenaza se percibe como extrema y la persona siente que no puede escapar, puede activarse el sistema vagal dorsal, relacionado con el bloqueo, la inmovilidad o el aislamiento emocional.

Comprender antes de juzgar

Para Stephen Porges, entender el estado fisiológico de una persona puede ayudar a interpretar mejor su comportamiento durante un conflicto.

En lugar de preguntarse únicamente por qué alguien reaccionó de determinada manera, propone considerar si su sistema nervioso estaba percibiendo seguridad o peligro en ese momento.

Este enfoque invita a desarrollar mayor empatía y recuerda que muchas respuestas ocurren antes de que exista una decisión consciente.

Recuperar la sensación de seguridad

La terapeuta especializada en trauma Deb Dana, cofundadora del Instituto Polivagal, recomienda identificar las señales que indican cuándo el sistema nervioso entra en estado de alerta y reconocer aquellas actividades o personas que ayudan a recuperar el equilibrio.

Caminar en la naturaleza, convivir con una mascota, hablar con alguien de confianza o simplemente escuchar una voz tranquila pueden convertirse en recursos para volver a un estado de mayor regulación.

Dana también destaca la importancia de la coregulación, un proceso mediante el cual la calma de una persona puede ayudar a estabilizar el sistema nervioso de otra. Un tono de voz sereno, una expresión amable o una presencia tranquila pueden facilitar que una conversación difícil se transforme en un diálogo más constructivo.

Una teoría que sigue despertando interés

El creciente impacto de la teoría polivagal ha impulsado su aplicación en áreas como la salud mental, la educación, la atención médica y la resolución de conflictos.

Con el objetivo de acercar estos conocimientos al público y a profesionales de distintas disciplinas, el Instituto Polivagal celebrará en septiembre de 2026 un encuentro internacional en Sitges, España, dedicado a explorar cómo fortalecer un sistema nervioso resiliente para afrontar mejor los desafíos cotidianos.

Aunque la investigación sobre esta teoría continúa evolucionando, su principal aporte es recordar que, antes de cualquier discusión o desacuerdo, el cuerpo ya ha comenzado a responder. Comprender ese proceso puede ser el primer paso para relacionarnos con mayor calma, empatía y bienestar.

Con información de EFE, el Polyvagal Institute y declaraciones del neurocientífico Stephen Porges y la terapeuta Deb Dana.


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