El humo de los incendios forestales puede recorrer cientos de kilómetros y afectar la calidad del aire incluso en ciudades alejadas de las llamas. Aunque el cielo anaranjado suele ser la señal más visible, el verdadero riesgo se encuentra en las diminutas partículas suspendidas en el ambiente, capaces de ingresar profundamente a los pulmones y provocar problemas de salud.
Recientemente, millones de personas en Estados Unidos se vieron expuestas a una densa capa de humo proveniente de incendios en Canadá, una situación que llevó a las autoridades sanitarias a recomendar permanecer en interiores y tomar medidas para mantener el aire limpio dentro de casa.
¿Por qué el humo representa un riesgo?
El humo de los incendios contiene partículas finas conocidas como PM2.5, tan pequeñas que pueden atravesar las defensas naturales del organismo y llegar hasta los pulmones e incluso al torrente sanguíneo.
La exposición puede causar irritación en los ojos y la garganta, tos, dificultad para respirar, dolor de cabeza y sensación de opresión en el pecho. En personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, el riesgo de complicaciones aumenta considerablemente.
Los especialistas advierten que los grupos más vulnerables son:
- Niños.
- Adultos mayores.
- Mujeres embarazadas.
- Personas con asma.
- Pacientes con enfermedades cardíacas o pulmonares.
Cómo mantener limpio el aire dentro del hogar
Si la calidad del aire es deficiente, permanecer en interiores puede reducir significativamente la exposición al humo.
Los expertos recomiendan mantener puertas y ventanas cerradas y utilizar el aire acondicionado en modo de recirculación, evitando que ingrese aire del exterior.
En los sistemas centrales de climatización conviene reemplazar los filtros con regularidad y utilizar, siempre que el equipo lo permita, filtros con clasificación MERV 13 o superior, capaces de capturar partículas muy pequeñas.
Quienes utilicen purificadores de aire deben elegir equipos con filtros HEPA y verificar que no produzcan ozono, un contaminante que también puede afectar la salud.
Los filtros caseros también pueden ayudar
Una alternativa económica consiste en fabricar un purificador casero utilizando un ventilador de caja y filtros para horno con clasificación MERV 13 o superior.
Investigaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) han demostrado que estos dispositivos pueden reducir de forma importante la cantidad de partículas finas presentes en el aire cuando se ensamblan correctamente.
Para muchas familias, esta opción representa una solución accesible durante episodios prolongados de humo.
Evita actividades que empeoren la calidad del aire
Mientras el humo permanezca en el ambiente, los especialistas aconsejan evitar cualquier fuente adicional de contaminación dentro de la vivienda.
Entre ellas se encuentran:
- Encender velas.
- Utilizar chimeneas.
- Quemar incienso.
- Cocinar con estufas de gas durante largos periodos si la ventilación es limitada.
También es recomendable sellar rendijas en puertas y ventanas para disminuir la entrada de aire contaminado.
¿Cuándo buscar atención médica?
Si aparecen síntomas leves como irritación en los ojos, dolor de garganta o tos, lo más recomendable es trasladarse a un espacio con aire limpio.
Sin embargo, si la persona presenta dificultad importante para respirar, sibilancias persistentes o dolor intenso en el pecho, debe acudir inmediatamente a un centro de salud.
Los expertos recuerdan que proteger la calidad del aire dentro del hogar puede marcar una diferencia importante durante los incendios forestales, especialmente para quienes pertenecen a grupos de mayor riesgo.
Con información de AP, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y el Centro de Investigación y Práctica sobre Humo de Incendios Forestales de la Universidad de Oregon.
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