Videojuegos educativos: cómo aprovechar sus beneficios sin perder el equilibrio

blank Videojuegos educativos: cómo aprovechar sus beneficios sin perder el equilibrio. / Foto: Pexels
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Durante años, los videojuegos fueron vistos únicamente como una forma de entretenimiento. Sin embargo, cada vez más investigaciones muestran que, cuando se utilizan de manera adecuada y con límites claros, también pueden convertirse en una herramienta para desarrollar habilidades cognitivas, sociales y emocionales en niños y adolescentes.

La clave no está en jugar más, sino en jugar mejor.

Aprender mientras se juega

Muchos videojuegos actuales plantean desafíos que estimulan la resolución de problemas, la creatividad y el pensamiento estratégico. Otros fomentan la lectura, la memoria, la planificación y la toma de decisiones bajo distintas circunstancias.

Además, existen títulos diseñados específicamente para reforzar contenidos de matemáticas, ciencias, idiomas o programación, convirtiéndose en un complemento para el aprendizaje escolar.

Diversos estudios también han encontrado que algunos videojuegos favorecen la coordinación ojo-mano, la atención sostenida y la velocidad para procesar información visual.

Habilidades para la vida cotidiana

Los beneficios no se limitan al ámbito académico.

Cuando los niños juegan en equipo pueden fortalecer habilidades como la comunicación, la cooperación, el liderazgo y la resolución de conflictos. También aprenden a manejar la frustración cuando una estrategia no funciona y a perseverar hasta alcanzar un objetivo.

Incluso algunos videojuegos de construcción o simulación permiten desarrollar la creatividad y la capacidad para planificar proyectos paso a paso.

El papel de las familias

Los especialistas coinciden en que el impacto de los videojuegos depende, en gran medida, del acompañamiento de los adultos.

Elegir contenidos adecuados para la edad, establecer horarios, alternar el tiempo de pantalla con actividad física y conversar sobre lo que ocurre durante el juego son prácticas que ayudan a convertir la experiencia en una oportunidad de aprendizaje.

No todos los videojuegos ofrecen los mismos beneficios. Por eso, es recomendable revisar su clasificación por edades y privilegiar aquellos que promuevan la creatividad, la exploración o la resolución de desafíos.

¿Cuánto tiempo es recomendable?

La Academia Americana de Pediatría recomienda que el tiempo frente a las pantallas forme parte de un plan familiar equilibrado, sin desplazar actividades esenciales como el sueño, el estudio, el deporte, la lectura y la convivencia.

Más importante que contar los minutos es asegurar que el uso de la tecnología sea saludable y forme parte de una rutina variada.

Videojuegos que también enseñan

Entre los títulos más utilizados con fines educativos se encuentran Minecraft Education, que estimula la creatividad y el trabajo colaborativo; Kerbal Space Program, que acerca conceptos de física e ingeniería; DragonBox, orientado al aprendizaje de matemáticas; y CodeCombat, que introduce a niños y jóvenes en la programación mediante desafíos interactivos.

Cuando se usan con moderación y acompañamiento, los videojuegos pueden convertirse en aliados del aprendizaje, demostrando que divertirse y adquirir nuevas habilidades no son objetivos opuestos, sino complementarios.

Fuentes:Academia Americana de Pediatría (AAP), UNESCO, Common Sense Media y estudios sobre aprendizaje basado en videojuegos.


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