El misterio del Arca de Noé vuelve al radar

Una formación con forma de barco en las montañas del este de Turquía vuelve a ser estudiada con tecnología capaz de mirar bajo tierra. La Formación Durupınar, a unos 29 kilómetros al sur del Gran Ararat, es la estructura que algunos identifican con el Arca de Noé.Suzuki Kaku/Visually/picture alliance

Una formación con forma de barco en las montañas del este de Turquía vuelve a ser estudiada con tecnología capaz de mirar bajo tierra.

La estructura de Durupınar lleva más de seis décadas alimentando una pregunta que parece sacada de una película: ¿podría estar allí alguna evidencia relacionada con el Arca de Noé?

La respuesta todavía no existe.

Lo que sí existe es una nueva investigación científica que combina radar, cartografía, análisis de suelo y perforaciones para determinar qué hay realmente debajo de la formación.

El proyecto, dirigido por el arqueólogo Cenker Atila de la Universidad Sivas Cumhuriyet, comenzó en junio de 2026 con autorización de las autoridades turcas. Participaron investigadores de cinco países y estudiantes de distintas disciplinas.

Una silueta que alimentó una historia

La formación fue identificada en 1959 por el capitán turco de cartografía İlhan Durupınar, quien observó su particular silueta en fotografías aéreas.

El lugar se encuentra cerca de Doğubayazıt, en la provincia de Ağrı, al sur del Gran Ararat.

Su forma alargada recuerda a una embarcación vista desde el aire. Esa característica llevó a algunos investigadores y grupos religiosos a relacionarla con el relato bíblico del Génesis, que señala que el Arca se posó sobre las “montañas de Ararat”.

Desde entonces, Durupınar se convirtió en uno de los lugares más conocidos dentro de la búsqueda del Arca de Noé.

Pero la apariencia nunca ha sido suficiente para demostrar un origen artificial.

La tecnología busca respuestas bajo tierra

La investigación de 2026 intenta avanzar precisamente en ese punto.

Los investigadores realizaron modelos digitales del terreno, sistemas de posicionamiento, radar especializado y estudios del subsuelo. También tomaron muestras y comenzaron perforaciones para obtener núcleos de material de diferentes profundidades.

El proyecto también contempla el uso de un robot subterráneo llamado GOPHER, diseñado para introducirse por perforaciones y explorar posibles espacios detectados mediante los estudios geofísicos.

Los responsables de la investigación han informado sobre anomalías detectadas mediante los estudios del subsuelo. Algunas han sido interpretadas por los impulsores del proyecto como posibles estructuras internas.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre detectar una anomalía y demostrar que se trata de una estructura construida por seres humanos.

Los propios investigadores señalan que las muestras deberán analizarse antes de extraer conclusiones.

¿Qué encontraron realmente?

Durante la campaña se recogieron muestras de suelo y se realizaron perforaciones para recuperar material del subsuelo.

Los análisis buscarán determinar su composición, edad y características geológicas.

También se han mencionado materiales orgánicos y fragmentos cuya naturaleza todavía debe establecerse mediante estudios de laboratorio.

Eso significa que, por ahora, no existe una muestra identificada científicamente como madera perteneciente al Arca de Noé.

Tampoco existe una estructura arqueológica excavada que haya sido reconocida como una embarcación antigua.

La investigación pretende precisamente determinar si las señales observadas corresponden a elementos artificiales o a características producidas por procesos geológicos.

Una explicación geológica lleva décadas sobre la mesa

El misterio tiene además un contrapunto científico importante.

En 1996, el geólogo Lorence Collins y David Fasold publicaron un estudio en el Journal of Geoscience Education en el que concluyeron que Durupınar era una formación geológica natural.

Su análisis describió la estructura como una formación asociada con un pliegue geológico de doble inmersión, capaz de generar una silueta semejante a la de una embarcación.

También cuestionaron interpretaciones anteriores que habían identificado determinados minerales y rocas como restos de metal, madera o elementos constructivos.

Por eso, la hipótesis del Arca continúa siendo controvertida.

Los nuevos estudios no parten de un consenso científico que considere que la formación es una embarcación. Su objetivo es reunir más información sobre su composición y estructura.

La respuesta podría llegar en 2027

La investigación de 2026 todavía tiene una etapa crucial por delante.

Las muestras obtenidas durante las perforaciones serán analizadas durante el invierno. La Universidad Sivas Cumhuriyet prevé completar los estudios y presentar los primeros resultados durante 2027.

El equipo también contempla continuar los trabajos de campo si obtiene las autorizaciones correspondientes.

Por ahora, los datos obtenidos pueden aumentar el interés por Durupınar, pero no permiten afirmar que el Arca de Noé haya sido encontrada.

La formación sigue siendo una estructura geológica con una silueta extraordinariamente parecida a un barco y una historia llena de interpretaciones.

La tecnología ahora puede mirar mucho más profundo que quienes investigaron el lugar décadas atrás.

La pregunta, sin embargo, continúa intacta:

¿qué hay realmente bajo esa misteriosa forma de barco?

La respuesta tendrá que salir de las muestras, los análisis y la revisión científica de los resultados.

Con información de Universidad Sivas Cumhuriyet, Associated Press y fuentes científicas citadas.


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