Australia excluirá canciones creadas totalmente con IA de sus listas musicales

mujer escuchando música con audífonos rojos Australia excluirá canciones creadas totalmente con IA de sus listas musicales. / Foto: Pexels

Australia excluirá de sus listas oficiales las canciones creadas íntegramente con inteligencia artificial a partir de la próxima semana, en una decisión que busca proteger el trabajo de los artistas frente al avance de las herramientas generativas.

La medida fue anunciada por la Asociación Australiana de la Industria Discográfica (ARIA) después de que una versión de “Like a Prayer”, de Madonna, producida por el australiano Josh Fawaz con voces y baterías generadas mediante IA, permaneciera durante 16 semanas entre las canciones más escuchadas del país.

El tema llegó al segundo puesto de la lista australiana de ARIA y todavía aparecía entre los primeros lugares esta semana.

Las nuevas reglas comenzarán a aplicarse el próximo lunes. A partir de entonces, las canciones generadas completamente por IA no podrán formar parte de las listas oficiales de ARIA ni competir en los premios de la organización.

La IA no queda fuera de la música

La decisión australiana no significa que ARIA vaya a excluir cualquier canción que haya utilizado inteligencia artificial durante su producción.

La organización permitirá música creada con asistencia de estas herramientas, siempre que exista una participación humana sustancial. Entre los requisitos establecidos está que una persona haya escrito la canción y haya interpretado la voz principal y los instrumentos principales.

Además, las herramientas de IA utilizadas deberán ser servicios legales.

La distinción es importante porque reconoce que la inteligencia artificial ya forma parte de algunos procesos creativos, pero establece un límite para las producciones en las que la intervención humana sea mínima o inexistente.

Annabelle Herd, directora ejecutiva de ARIA, defendió la modificación de las reglas como una forma de preservar el componente humano de la música mientras la tecnología continúa desarrollándose.

El caso que aceleró el debate

El éxito de Like a Prayer de Josh Fawaz se convirtió en uno de los ejemplos más visibles del debate.

La canción llegó al número dos de la lista australiana y permaneció 16 semanas entre los 20 primeros puestos. En la semana del 24 de agosto todavía figuraba en el primer lugar de la lista Top 20 Australian Dance Singles, según ARIA.

El caso abrió una discusión sobre qué significa ser un artista y qué criterios deberían utilizar las listas musicales para medir el éxito de una canción cuando las herramientas generativas pueden producir voces, instrumentos y otros elementos de una grabación.

Para la industria discográfica australiana, permitir que producciones completamente generadas por IA compitan en igualdad de condiciones con trabajos creados por personas podría afectar el valor económico de la música humana.

Una discusión que ya llegó a la industria mundial

Australia no está tomando esta decisión de manera aislada.

Las nuevas reglas de ARIA siguen principios publicados en julio por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), que agrupa a la industria discográfica mundial.

Sus directrices establecen que las canciones que aspiren a aparecer en listas oficiales deben estar sustancialmente creadas por humanos.

El debate también se extiende al uso de herramientas entrenadas con obras protegidas por derechos de autor. ARIA señaló que en servicios de streaming habían comenzado a aparecer producciones realizadas con sistemas de IA entrenados con música de artistas sin autorización.

Para algunos especialistas, el desafío está en encontrar un punto medio entre proteger la creatividad humana y permitir que los músicos utilicen herramientas tecnológicas sin quedar excluidos por hacerlo.

Alexis Weaver, compositor y profesor del Conservatorio de Música de Sídney, calificó la decisión australiana como un paso positivo para valorar la creatividad humana, aunque reconoció que cada vez será más difícil evitar completamente las herramientas de IA en el proceso musical.

El cambio de ARIA plantea así una pregunta que probablemente seguirá apareciendo en otras industrias culturales: ¿cuánta intervención humana debe existir para que una obra pueda considerarse creada por una persona?

Con información de AP y ARIA.


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