Qué le pasa al cuerpo al dejar de fumar

cenicero con colillas de cigarrillos El cuerpo empieza a recuperarse desde el último cigarrillo. / Foto: Pexels

Dejar de fumar provoca cambios en el organismo mucho antes de que una persona pueda notarlos.

Después del último cigarrillo, el cuerpo comienza a eliminar sustancias del tabaco y a recuperar funciones que habían sido afectadas por el consumo.

Los primeros cambios ocurren en cuestión de minutos. Otros beneficios aparecen después de meses o incluso años.

Los primeros 20 minutos

El corazón comienza a trabajar a un ritmo más cercano al normal.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la frecuencia cardíaca disminuye poco después de abandonar el cigarrillo.

Después de 8 a 12 horas

El organismo empieza a recuperar niveles normales de oxígeno.

Al mismo tiempo, disminuye de manera importante la concentración de monóxido de carbono en la sangre. El NHS señala que después de ocho horas puede haberse reducido aproximadamente a la mitad.

El monóxido de carbono es un gas producido por la combustión del tabaco. Cuando se encuentra en la sangre, reduce la capacidad de transportar oxígeno.

Después de 24 a 48 horas

El monóxido de carbono continúa desapareciendo del organismo.

A las 48 horas, los niveles de este gas pueden haber regresado a los de una persona que no fuma. También comienzan a mejorar el gusto y el olfato.

En esta etapa también puede aparecer una sensación menos agradable: el síndrome de abstinencia.

El cuerpo se ha acostumbrado a recibir nicotina y puede reaccionar con irritabilidad, ansiedad, inquietud, dificultad para concentrarse o fuertes deseos de fumar.

Estos síntomas pueden comenzar pocas horas después del último cigarrillo. Suelen ser más intensos durante los primeros días y, en promedio, duran entre tres y cuatro semanas.

Después de 72 horas

Para algunas personas, respirar comienza a sentirse más fácil.

El NHS explica que los bronquios empiezan a relajarse y puede aumentar la sensación de energía.

Entre 2 y 12 semanas

La circulación mejora y el funcionamiento pulmonar comienza a recuperarse.

Esto puede facilitar actividades como caminar o hacer ejercicio.

La recuperación no ocurre igual en todas las personas. Depende, entre otros factores, del tiempo que alguien haya fumado y de cuánto fumaba.

Entre 3 y 9 meses

La tos, las sibilancias y algunas dificultades respiratorias pueden disminuir.

El NHS señala que la función pulmonar puede mejorar hasta 10% durante este período.

Los pulmones también continúan recuperándose de la exposición constante al humo.

Después de un año

Uno de los cambios más importantes ocurre en el corazón.

El riesgo adicional de enfermedad coronaria se reduce aproximadamente a la mitad frente al de una persona que continúa fumando, según los CDC.

Eso significa que dejar el tabaco tiene beneficios cardiovasculares que van mucho más allá de respirar mejor.

Después de cinco años

El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular continúa disminuyendo.

El tiempo exacto necesario para alcanzar niveles similares a los de una persona que nunca fumó puede variar. Los CDC sitúan esa recuperación dentro de un período de cinco a 15 años.

Después de 10 años

Los beneficios también alcanzan al riesgo de cáncer.

Los CDC estiman que el riesgo de morir por cáncer de pulmón es aproximadamente la mitad del de una persona que continúa fumando.

También disminuye el riesgo de varios otros cánceres relacionados con el tabaco, incluidos los de boca, garganta, esófago, vejiga, riñón y páncreas.

Después de 15 años

El riesgo de enfermedad coronaria puede acercarse al de una persona que nunca fumó, según los datos de los CDC.

Eso no significa que todos los riesgos desaparezcan de inmediato.

El daño acumulado por el tabaco depende de cuánto tiempo fumó una persona, cuánto consumía y de otros factores individuales.

¿Por qué dejar de fumar puede sentirse mal al principio?

Una de las razones es la nicotina.

Esta sustancia genera dependencia y, cuando desaparece, el organismo necesita adaptarse.

Durante las primeras semanas pueden aparecer ansiedad, irritabilidad, problemas para dormir, dificultad para concentrarse y deseos intensos de fumar.

También puede aumentar el apetito. El NHS señala que la nicotina puede reducirlo y que, al dejar de fumar, algunas personas sienten más hambre.

Estos cambios son temporales para muchas personas. La intensidad y duración de la abstinencia varían.

¿Los pulmones vuelven a ser como antes?

No siempre.

Dejar de fumar permite que el organismo se recupere y reduce progresivamente muchos riesgos, pero no significa que todos los efectos acumulados desaparezcan por completo.

Por eso dejar el tabaco sigue siendo beneficioso incluso después de muchos años de consumo.

La recuperación comienza con el último cigarrillo y continúa durante años.

El primer beneficio puede llegar en menos de una hora. Otros necesitan décadas para acercarse al nivel de riesgo de una persona que nunca fumó.

Con información de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y National Health Service (NHS).


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