El síndrome de ovario poliquístico cambia de nombre para mejorar su diagnóstico y tratamiento

914af5afff922c20eba4ad0046478ad8 Fueron las pacientes quienes impulsaron el cambio, para que el nombre reflejara su realidad. [Getty Images]

Una de las afecciones hormonales más comunes entre las mujeres inicia una nueva etapa. Tras más de una década de trabajo de especialistas y organizaciones de pacientes, el tradicional síndrome de ovario poliquístico (SOP) pasó a llamarse síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), un cambio que busca reflejar mejor la complejidad de la enfermedad y favorecer diagnósticos más precisos.

La decisión fue respaldada por expertos internacionales, quienes consideran que el antiguo nombre generaba confusión al hacer creer que el problema se limitaba a los ovarios, cuando en realidad afecta distintos sistemas del organismo.

Una enfermedad que suele pasar desapercibida

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el síndrome afecta entre el 10% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva, lo que equivale a unos 170 millones de personas en el mundo. Sin embargo, se estima que hasta el 70% de los casos permanece sin diagnóstico.

Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran menstruaciones irregulares, crecimiento excesivo de vello, aumento de peso, acné, fatiga, dificultades para quedar embarazada y alteraciones hormonales. Además, incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y cáncer de endometrio.

Los especialistas explican que el síndrome también puede afectar la salud mental, ya que muchas pacientes enfrentan ansiedad, depresión y baja autoestima debido a los cambios físicos y al largo proceso para obtener un diagnóstico.

Un cambio que va más allá del nombre

La endocrinóloga australiana Helena Teede, quien lideró la iniciativa internacional, explicó que la modificación busca impulsar nuevas investigaciones, mejorar la formación del personal médico y promover un tratamiento más integral para las pacientes.

Por su parte, la epidemióloga Susana Lozano señaló que durante años muchas mujeres vieron minimizados sus síntomas o recibieron respuestas que retrasaron el diagnóstico y el acceso a una atención adecuada.

Los impulsores del cambio esperan que esta nueva denominación ayude a que más profesionales de la salud identifiquen la enfermedad de manera temprana y que las pacientes reciban un abordaje que incluya atención médica, endocrinológica y apoyo emocional.

El objetivo final es mejorar la calidad de vida de millones de mujeres que conviven con esta condición crónica desde la adolescencia.

Con información de BBC News Mundo.

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