Pediatras piden cambiar la forma de abordar la obesidad infantil

Pediatras piden cambiar la forma de abordar la obesidad infantil Pediatras piden cambiar la forma de abordar la obesidad infantil /Foto: Pexels

La obesidad infantil requiere una respuesta que vaya mucho más allá de pedir a los niños que coman mejor o hagan más ejercicio. La Asociación Española de Pediatría (AEP) considera que se trata de una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que necesita prevención, tratamiento y cambios en los entornos donde crecen los menores.

La organización presentó el manifiesto “Obesidad infantil y adolescente: frente a una enfermedad compleja, una respuesta integral”, en el que reclama actuar sin estigmatizar ni culpabilizar a los niños ni a sus familias. Según los datos recogidos por la AEP, la obesidad afecta al 16% de los menores de entre 6 y 9 años en España, mientras que el sobrepeso alcanza al 20%.

La pediatra Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP, advierte que tampoco se debe normalizar el exceso de peso. El objetivo, explica, es comunicar que la obesidad es una enfermedad sobre la que pueden intervenir múltiples factores y que el abordaje debe adaptarse a cada menor.

Uno de los puntos centrales del manifiesto es la equidad nutricional. La AEP señala que la prevalencia de obesidad es mayor entre familias con menor nivel socioeconómico y cultural, por lo que las recomendaciones sobre alimentación y actividad física deben considerar las condiciones reales en las que viven los menores.

Por eso, los pediatras plantean que no basta con recomendar hábitos saludables. También es necesario facilitar que las familias puedan incorporarlos a su vida cotidiana. Esto implica actuar sobre los entornos donde los niños nacen, crecen, estudian y se relacionan.

El tratamiento recomendado incluye una intervención intensiva sobre el estilo de vida, con cambios en la alimentación, mayor actividad física, reducción del tiempo de pantallas y un sueño de calidad. La AEP también reconoce el papel que pueden desempeñar algunos medicamentos en determinados casos.

Entre ellos están los agonistas del receptor GLP-1. La liraglutida está autorizada en España para determinados pacientes a partir de los seis años, aunque actualmente no está financiada por el Sistema Nacional de Salud. La AEP reclama que el acceso a estos tratamientos no dependa del lugar donde viva el menor ni de la situación económica de su familia.

Sin embargo, los especialistas advierten que los medicamentos no sustituyen los cambios de hábitos. Según Leis, estos fármacos deben considerarse una herramienta adicional dentro de un tratamiento integral, ya que la respuesta no es igual en todos los pacientes y el problema puede reaparecer al suspenderlos.

La prevención también ocupa un lugar central. Los pediatras destacan especialmente los primeros 1.000 días de vida, desde la etapa previa al embarazo hasta los primeros años del niño, como un periodo importante para establecer condiciones que favorezcan un desarrollo saludable.

La alimentación durante el embarazo, la lactancia materna cuando sea posible, la introducción adecuada de la alimentación complementaria y la incorporación progresiva de hábitos saludables forman parte de esta estrategia preventiva. La AEP también reclama identificar de manera temprana los factores de riesgo desde Atención Primaria.

El planteamiento de los pediatras se extiende además a toda la etapa infantil y adolescente. Consideran necesarias políticas coordinadas de salud, educación, urbanismo y protección social, especialmente para las familias que enfrentan mayores dificultades económicas o sociales.

La continuidad de la atención también preocupa a la organización. La AEP señala que la obesidad puede mantenerse durante la edad adulta y aumentar el riesgo de otras enfermedades. Según los datos citados por Rosaura Leis, alrededor del 80% de los adolescentes con obesidad mantiene esta condición durante la vida adulta.

Por ello, los pediatras proponen establecer protocolos que permitan una transición adecuada desde los servicios de Pediatría hacia la atención médica de adultos, evitando que los pacientes pierdan seguimiento precisamente en una etapa clave.

El presidente de la AEP, Luis Carlos Blesa, resumió el planteamiento al señalar que la obesidad infantil no puede ser resuelta únicamente por los pediatras o las familias. La organización reclama un compromiso conjunto de las administraciones públicas, el sistema sanitario, los centros educativos y la sociedad.

El objetivo, en definitiva, es cambiar la mirada sobre la obesidad infantil: ni normalizarla ni convertirla en motivo de culpa. Para los pediatras, prevenirla y tratarla requiere intervenir sobre múltiples factores y crear condiciones que permitan a todos los niños crecer de una manera más saludable.


Síguenos en Instagram, Facebook y nuestro canal de Telegram 


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *