De la lana al hueso: científicos desarrollan un biomaterial que favorece la regeneración ósea

Una oveja esponjosa se encuentra en un exuberante campo verde, mostrando su gruesa lana y su mirada curiosa. Una oveja esponjosa se encuentra en un exuberante campo verde, mostrando su gruesa lana y su mirada curiosa. / Foto: Pexels

La lana podría tener una nueva utilidad mucho más allá de la industria textil. Un equipo de investigadores de King’s College London desarrolló membranas de queratina extraída de lana que favorecieron la regeneración de hueso en animales y produjeron un tejido más organizado que el obtenido con membranas de colágeno.

El trabajo estudia la posibilidad de utilizar la queratina, una proteína estructural presente de forma natural en la lana, como biomaterial para reparar defectos óseos. Los resultados todavía corresponden a una etapa preclínica, por lo que no significa que este material pueda utilizarse actualmente en pacientes.

Durante décadas, el colágeno ha sido uno de los materiales de referencia para las membranas utilizadas en regeneración ósea. Estas estructuras funcionan como una especie de barrera temporal: protegen la zona lesionada, evitan que otros tejidos interfieran con la reparación y proporcionan un espacio donde puede crecer nuevo hueso.

Sin embargo, las membranas de colágeno también presentan algunas limitaciones. Pueden ser relativamente débiles y degradarse antes de que determinados defectos óseos hayan terminado de repararse. Su obtención también puede resultar compleja y costosa.

Frente a estas dificultades, el equipo dirigido por el investigador Sherif Elsharkawy estudió si la queratina obtenida de lana podía convertirse en una alternativa más estable. Los científicos desarrollaron membranas mediante queratina extraída de lana y aplicaron tratamientos químicos para mejorar sus propiedades y mantenerlas estables durante el proceso de reparación.

La investigación comenzó con pruebas de laboratorio utilizando células óseas humanas. Las células crecieron sobre las membranas y mostraron señales asociadas con la formación de tejido óseo, un resultado necesario antes de avanzar hacia las pruebas en animales.

Después, los investigadores implantaron las membranas en ratas que presentaban defectos en el cráneo de un tamaño que normalmente no se cierra por sí solo. Durante varias semanas analizaron cómo respondía el tejido y si el biomaterial podía ayudar a guiar el crecimiento de nuevo hueso.

Los resultados mostraron una diferencia interesante frente al colágeno. Las membranas de colágeno produjeron una mayor cantidad total de hueso, pero las estructuras basadas en queratina generaron un tejido más organizado y con fibras mejor alineadas, características que lo acercaron más a la arquitectura del hueso sano. Las membranas también permanecieron estables durante la reparación y se integraron con el tejido circundante.

Para el equipo de King’s College London, uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es que la queratina procedente de lana no solo funcionó como una barrera física. Los resultados sugieren que puede actuar como un entorno capaz de favorecer procesos relacionados con la formación y maduración del hueso.

Además, el material tiene un componente de sostenibilidad. La lana es un recurso natural renovable y parte de ella puede terminar como residuo de la actividad agropecuaria. Utilizar esa materia prima para desarrollar biomateriales podría darle una segunda utilidad a un recurso que actualmente se desecha en algunos contextos.

El estudio, publicado en Biomaterials Advances, representa un avance preclínico, pero todavía quedan etapas importantes antes de pensar en una aplicación médica habitual. Los resultados se obtuvieron en células y modelos animales, y será necesario comprobar la seguridad, eficacia y comportamiento del material en investigaciones posteriores antes de evaluar posibles ensayos clínicos.

Por ahora, la lana no está reemplazando al colágeno en los hospitales. Lo que sí demuestra esta investigación es que una proteína procedente de un material cotidiano puede convertirse en una plataforma prometedora para estudiar nuevas formas de regenerar tejidos y reparar daños óseos.

Con información de King’s College London y ScienceDaily.


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