El mundo desperdicia más de 1.000 millones de comidas al día

El mundo desperdicia más de 1.000 millones de comidas al día El mundo desperdicia más de 1.000 millones de comidas al día / Foto:Pexels

Una parte de los alimentos se pierde antes de llegar a los comercios y otra termina en la basura después de comprarlos. Los datos más recientes muestran que el problema sigue siendo enorme.

En 2023, el 13,3 % de los alimentos se perdió después de la cosecha y antes de llegar al comercio, según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La pérdida ocurre durante etapas como almacenamiento, transporte, procesamiento y distribución. La cifra apenas ha cambiado frente al 13 % registrado en 2015.

Pero llegar al supermercado tampoco garantiza que los alimentos terminen en una mesa.

Más de 1.000 millones de toneladas desperdiciadas

El último cálculo mundial comparable de ONU Medio Ambiente corresponde a 2022.

Ese año se desperdiciaron 1.050 millones de toneladas de alimentos en hogares, servicios de alimentación y comercios. La cifra equivalió a casi una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores.

Los hogares concentraron el 60 % del desperdicio. Los servicios de alimentación representaron 28 % y el comercio minorista, 12 %.

Aunque estos datos corresponden a 2022, siguen siendo la estimación mundial más completa disponible para medir el desperdicio en esas tres etapas.

La diferencia con la pérdida de alimentos es importante.

No se trata de dos formas distintas de llamar al mismo problema. La pérdida ocurre antes del comercio minorista, mientras que el desperdicio se mide principalmente en comercios, servicios de alimentación y hogares.

Mientras tanto, millones siguen pasando hambre

La paradoja adquiere otra dimensión cuando se observan los datos más recientes sobre seguridad alimentaria.

La FAO estima que 645 millones de personas padecieron hambre en 2025, equivalente al 7,8 % de la población mundial.

La cifra representó una reducción frente a 2024 y 43 millones menos que el máximo registrado en 2022. Sin embargo, el problema sigue siendo enorme.

Además, unos 2.100 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave en 2025.

Eso significa que tuvieron dificultades para acceder de manera regular a alimentos suficientes y adecuados.

La comida también tiene una huella ambiental

Cuando un alimento se pierde o se desperdicia, tampoco se aprovechan los recursos utilizados para producirlo.

Agua, tierra, energía, fertilizantes, transporte, refrigeración y trabajo forman parte de esa cadena.

ONU Medio Ambiente estima que la pérdida y el desperdicio de alimentos generan entre 8 % y 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. También representan una importante presión sobre los recursos naturales.

Por eso, reducir el problema no depende únicamente de que una persona aproveche mejor lo que compra.

También implica mejorar el almacenamiento, el transporte, las cadenas de frío, la distribución, la comercialización y la gestión de excedentes.

Un problema que empieza mucho antes de la basura

Los datos más recientes cuentan una historia más amplia.

La comida puede perderse en el campo, durante el transporte o en un almacén. Después puede desperdiciarse en un restaurante, un supermercado o una vivienda.

La FAO y ONU Medio Ambiente miden etapas diferentes, pero ambas apuntan hacia el mismo desafío: aprovechar mejor los alimentos que ya producimos.

En 2025 hubo avances en la reducción del hambre mundial, pero todavía cientos de millones de personas enfrentaron hambre.

Mientras tanto, enormes cantidades de alimentos continúan perdiéndose o desperdiciándose.

El reto está en reducir ambas cosas al mismo tiempo.

Con información de FAO y ONU Medio Ambiente.

Con información de ONU Medio Ambiente y FAO.


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