BepiColombo entra en la recta final hacia Mercurio tras ocho años de viaje

BepiColombo se aproxima a Mercurio, mostrando la superficie lunar llena de cráteres en primer plano. Esta imagen sin fecha, facilitada por la Agencia Espacial Europea, muestra fotografías en primer plano del polo norte de Mercurio captadas por la sonda espacial euro-japonesa BepiColombo. (ESA vía AP, Archivo)

Después de ocho años recorriendo el Sistema Solar interior, la misión BepiColombo entró este jueves en la etapa decisiva de su viaje hacia Mercurio.

La misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) completó una maniobra clave: el Mercury Transfer Module (MTM) se separó de los dos orbitadores científicos que llevará hasta el planeta más cercano al Sol.

La confirmación de la maniobra llegó a los controladores en la Tierra mediante señales de radio después de un período de espera que puso a prueba los nervios del equipo. La operación fue seguida desde el Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA, en Darmstadt, Alemania.

“Es un momento brillante”, afirmó Geraint Jones, científico principal del proyecto, según AP.

Pero la separación es apenas el comienzo de la fase más exigente de la misión.

Un viaje de miles de millones de kilómetros

BepiColombo fue lanzada el 20 de octubre de 2018 con una misión que desde el principio planteó un enorme desafío: llegar hasta Mercurio y conseguir que una nave quede atrapada por su gravedad.

La proximidad del planeta al Sol hace que llegar hasta él sea particularmente complejo. En lugar de dirigirse directamente hacia Mercurio, la misión necesitó realizar una trayectoria cuidadosamente calculada y completar nueve sobrevuelos planetarios para modificar su velocidad y energía orbital.

En el camino realizó un sobrevuelo de la Tierra, dos de Venus y seis de Mercurio. El último de estos encuentros ocurrió el 8 de enero de 2025.

En total, BepiColombo ya ha recorrido más de 10.000 millones de kilómetros, de acuerdo con los responsables de la misión citados por AP.

La recompensa está cada vez más cerca.

El próximo gran paso será en noviembre

Después de desprenderse del módulo que proporcionó propulsión durante buena parte del trayecto, los dos orbitadores continuarán juntos hacia Mercurio.

La ESA tiene previsto que el 21 de noviembre de 2026 sean capturados en una órbita polar alrededor del planeta. Posteriormente, entre el 9 y el 10 de diciembre, el orbitador europeo y el japonés se separarán para comenzar sus propias trayectorias de estudio.

El primero es el Mercury Planetary Orbiter (MPO), desarrollado por la ESA. El segundo es Mio, el Mercury Magnetospheric Orbiter de JAXA.

Será la primera misión que coloque dos naves científicas en órbita de Mercurio al mismo tiempo, lo que permitirá estudiar el planeta y su entorno desde diferentes perspectivas.

La fase científica está prevista para comenzar en abril de 2027.

Un planeta pequeño con grandes misterios

Mercurio es el planeta más pequeño del Sistema Solar y el más cercano al Sol. También es uno de los mundos rocosos que todavía guarda numerosas incógnitas.

Las dos naves estudiarán su campo magnético, su interior, su superficie y los procesos geológicos que han transformado el planeta.

Entre los objetivos están unas estructuras conocidas como hollows, depresiones brillantes y poco profundas que aparecen en diferentes zonas de la superficie. Los científicos buscan comprender cómo se forman y qué procesos relacionados con la pérdida de materiales volátiles pueden estar detrás de ellas.

Mercurio también presenta uno de los contrastes térmicos más extremos del Sistema Solar.

En algunas zonas de su superficie las temperaturas pueden superar los 427 grados Celsius, mientras que en cráteres profundos ubicados cerca de los polos existen regiones que permanecen permanentemente en sombra y donde se ha detectado hielo.

La cercanía al Sol supone además un enorme desafío para cualquier nave que intente estudiar el planeta.

Los ingenieros de BepiColombo tuvieron que diseñar el vehículo para soportar temperaturas y radiación extremas. Ignacio Tanco, responsable de operaciones de la misión en la ESA, comparó las condiciones con tener “un horno de pizza muy caliente” funcionando detrás de la nave.

Una misión que puede cambiar lo que sabemos de Mercurio

BepiColombo es apenas la segunda misión espacial que entrará en órbita de Mercurio, después de la misión Messenger de la NASA.

El nombre de la misión homenajea al matemático y científico italiano Giuseppe “Bepi” Colombo, cuyo trabajo ayudó a explicar la trayectoria que permitió a la misión Mariner 10 de la NASA realizar varios sobrevuelos de Mercurio en la década de 1970.

La misión actual busca ir mucho más allá de aquellos primeros encuentros.

La combinación de los instrumentos europeos y japoneses permitirá estudiar simultáneamente distintos aspectos del planeta, desde su superficie hasta su campo magnético y su entorno espacial. Entre los instrumentos científicos se encuentran cámaras, espectrómetros, magnetómetros y equipos destinados a estudiar partículas y plasma.

La ESA señala que BepiColombo es una de las misiones interplanetarias más complejas realizadas hasta ahora. Su fase de crucero terminó en junio, cuando se apagó definitivamente el sistema de propulsión eléctrica solar que impulsó la nave durante buena parte de sus ocho años de viaje.

Ahora comienza la parte más delicada: llegar, entrar en órbita y poner a trabajar dos naves alrededor de un mundo sometido a condiciones extremas.

Si todo continúa según lo previsto, en los próximos meses BepiColombo comenzará a revelar nuevos detalles de ese pequeño planeta que, pese a su tamaño, todavía conserva algunos de los grandes misterios de nuestro vecindario cósmico.

Con información de AP.


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