Dinamarca indemnizará a miles de mujeres de Groenlandia sometidas a anticoncepción sin consentimiento

Protesta en Groenlandia por la indemnización a mujeres sometidas a anticoncepción sin consentimiento. Manifestación contra el racismo en Nuuk, capital de Groenlandia, territorio auónomo de Dinamarca. / Foto: EFE

El Parlamento de Dinamarca aprobó una compensación de 300.000 coronas danesas, algo más de 40.000 euros, para miles de mujeres y adolescentes de Groenlandia a quienes se implantaron dispositivos intrauterinos durante una campaña de planificación familiar impulsada por las autoridades sanitarias danesas entre 1960 y 1991.

La medida busca reparar a las afectadas por una política que, en numerosos casos, se aplicó sin que las pacientes hubieran dado su autorización. Algunas de ellas sufrieron posteriormente consecuencias físicas y psicológicas y denunciaron durante años el impacto que aquella intervención tuvo sobre sus vidas y su capacidad para decidir sobre su maternidad.

La televisión pública danesa DR reveló que al menos 4.500 mujeres y adolescentes, algunas de apenas 12 años, fueron sometidas a la colocación de estos dispositivos durante ese período. Las investigaciones también documentaron casos en los que las pacientes no fueron informadas ni dieron su consentimiento.

La campaña comenzó en la década de 1960, cuando Groenlandia todavía estaba bajo administración danesa, y se prolongó hasta 1991, año en que la isla asumió las competencias sanitarias.

Una política para reducir la natalidad

Las autoridades danesas justificaron entonces el programa con razones relacionadas con la planificación familiar. Groenlandia tenía una de las tasas de natalidad más elevadas del mundo y el objetivo declarado era reducir los embarazos no deseados y, con ellos, el número de interrupciones del embarazo entre mujeres jóvenes.

Sin embargo, décadas después, la manera en que se llevó adelante aquella política quedó bajo un fuerte cuestionamiento.

Para las mujeres afectadas, el problema no fue únicamente el método anticonceptivo utilizado, sino que una decisión sobre sus propios cuerpos fue tomada sin que ellas pudieran decidir libremente.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió perdón oficialmente a las mujeres afectadas durante un acto celebrado en Nuuk en septiembre de 2025.

La disculpa llegó después de años de testimonios y de una investigación que puso bajo la lupa la denominada campaña de los dispositivos intrauterinos.

El consentimiento informado, en el centro del caso

La doctora María del Carmen de la Fuente Hontañón, vicepresidenta primera de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI), considera que la intervención vulneró principios básicos de la práctica médica.

Uno de ellos es el consentimiento informado, que exige que una persona reciba información suficiente sobre una intervención y pueda decidir libremente si acepta someterse a ella.

“Existe una falta de consentimiento porque no se ha informado a la paciente, que tiene derecho a saber, y además no se respetó la autonomía de estas mujeres”, explicó la especialista a EFE Salud.

También considera que se vulneró el principio de no maleficencia, según el cual las intervenciones médicas deben buscar evitar daños innecesarios a los pacientes.

La especialista recordó que la colocación de un dispositivo intrauterino es un procedimiento invasivo y que, aunque se realiza habitualmente de manera ambulatoria, puede estar asociado a complicaciones, entre ellas infecciones.

El caso también plantea cuestiones relacionadas con el principio de justicia y la integridad corporal, debido a que una política estatal utilizó la capacidad reproductiva de un grupo de mujeres como parte de un objetivo demográfico.

“No podemos utilizar el cuerpo de la mujer con un objetivo político y demográfico. El cuerpo y la capacidad reproductiva pertenecen a la esfera personal”, señaló De la Fuente Hontañón.

¿Qué eran las espirales anticonceptivas?

Los dispositivos utilizados en aquella época eran conocidos popularmente como espirales anticonceptivas y corresponden a una generación antigua de dispositivos intrauterinos, los conocidos DIU.

A diferencia de muchos de los modelos actuales, aquellos dispositivos eran inertes, es decir, no contenían hormonas ni cobre. Su diseño también era diferente de los actuales, que suelen tener forma de T.

El ginecólogo Pluvio Coronado, jefe de sección del Servicio de Ginecología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, explicó a EFE Salud que estos dispositivos se colocaban dentro del útero para dificultar la fecundación.

Su uso estaba asociado a un riesgo de infección mayor que el de los dispositivos empleados actualmente, especialmente durante la colocación. Entre las posibles complicaciones se encontraban la enfermedad inflamatoria pélvica y, en determinados casos, el embarazo ectópico.

Los dispositivos, además, eran reversibles: podían retirarse posteriormente. Sin embargo, esa característica no elimina el problema central denunciado por las afectadas: la decisión de colocarlos debía corresponder a cada mujer y no a una política estatal aplicada sobre ellas sin consentimiento.

Una reparación que llega décadas después

La indemnización aprobada por Dinamarca representa una medida de reparación para las mujeres afectadas por aquella campaña. Cada una podrá recibir 300.000 coronas danesas, equivalentes a algo más de 40.000 euros.

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa el impacto que pueden tener las políticas sanitarias cuando las decisiones médicas dejan de estar centradas en la voluntad y los derechos de cada paciente.

Para las mujeres de Groenlandia que fueron sometidas a estos procedimientos, la reparación llega después de varias décadas y tras un proceso que permitió que sus experiencias fueran conocidas públicamente.

Con información de EFE Salud.


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