Cómo volar con niños sin convertirlo en una pesadilla

un niño pequeño sentado y asegurado en su asiento. Cómo volar con niños sin convertirlo en una pesadilla. Foto: Pexels

Un vuelo entre Victoria y Toronto terminó cancelado después de que un niño no lograra permanecer sentado ni abrocharse el cinturón. El episodio deja una pregunta útil para cualquier familia: ¿qué hay que saber antes de volar con niños pequeños?

El vuelo de Porter Airlines salió del Aeropuerto Internacional de Victoria, en Columbia Británica, pero tuvo que regresar a la terminal cuando la tripulación y el adulto que acompañaba al menor no consiguieron mantenerlo sentado y asegurado.

La aerolínea explicó que el avión tuvo que regresar a la terminal para retirar al adulto, al niño y su equipaje. El procedimiento hizo que el vuelo superara el horario de cierre de la pista, por lo que los demás pasajeros tuvieron que desembarcar y fueron reubicados al día siguiente.

El caso puede parecer una anécdota curiosa, pero también recuerda algo importante: en un avión, las reglas de seguridad no se pueden negociar con un niño que está cansado, asustado o haciendo una rabieta.

El cinturón no es opcional

Durante las fases del vuelo en las que la tripulación ordena mantener abrochados los cinturones, los pasajeros deben cumplir la instrucción.

En Canadá, las normas de aviación establecen que, cuando el piloto o el tripulante responsable ordena abrochar los cinturones, los pasajeros deben mantener correctamente ajustado y asegurado su sistema de sujeción.

Para un adulto puede parecer sencillo.

Para un niño pequeño que quiere levantarse, tiene sueño, siente miedo o simplemente decidió que ese día no piensa colaborar, puede convertirse en una batalla.

Por eso, la preparación comienza antes de llegar al aeropuerto.

¿Cuándo conviene usar una silla infantil?

Transport Canada recomienda utilizar un sistema de retención infantil aprobado durante todas las fases del vuelo, porque ofrece mayor protección en caso de turbulencias u otros movimientos inesperados.

En Canadá, las aerolíneas permiten utilizar sistemas de retención infantil que cumplan determinados estándares de seguridad.

Porter, por ejemplo, establece que el sistema de retención es obligatorio para un bebé menor de dos años que ocupe un asiento propio.

Para niños pequeños que ya tienen mayor tamaño, su utilización puede depender de las características y límites establecidos por el fabricante del dispositivo.

Esto significa que no basta con llevar cualquier silla de automóvil.

El dispositivo debe ser compatible con las normas aplicables al uso dentro de una aeronave.

El asiento de automóvil no siempre sirve para el avión

Este es uno de los errores más comunes.

Una silla infantil diseñada para utilizarse en un automóvil no necesariamente está autorizada para utilizarse dentro de un avión.

En Canadá, los sistemas de retención infantil utilizados a bordo deben cumplir estándares específicos. Además, el dispositivo debe poder instalarse correctamente utilizando el cinturón del asiento de la aeronave.

Los asientos elevadores o boosters, por ejemplo, no están permitidos como sistemas de retención infantil a bordo de Porter cuando no cuentan con el arnés interno requerido.

Por eso, antes de viajar conviene revisar tanto las especificaciones de la silla como las reglas de la aerolínea.

Cinco cosas que conviene hacer antes del vuelo

1. Explicarle al niño qué va a pasar

Para un adulto, sentarse, abrocharse y despegar parece una rutina.

Para un niño pequeño puede ser una experiencia completamente nueva.

Explicarle que tendrá que permanecer sentado, escuchar a la tripulación y mantener el cinturón abrochado puede reducir la sorpresa cuando llegue el momento.

Con niños pequeños funciona mejor practicarlo en casa como un juego.

2. Evitar que llegue agotado

El cansancio puede convertir una situación manejable en una batalla.

Un niño que lleva horas despierto, tiene hambre y además está rodeado de desconocidos puede tener muchas menos herramientas para cooperar.

Por eso conviene llegar con tiempo, comer algo y permitirle moverse antes de subir al avión.

3. Llevar entretenimiento accesible

El juguete favorito no sirve demasiado si está guardado en la maleta que viaja en la bodega.

Los padres pueden preparar una pequeña bolsa con libros, juguetes silenciosos, dibujos, audífonos y otros elementos que puedan utilizarse durante el vuelo.

La idea es tenerlos disponibles antes de que aparezca el aburrimiento.

4. Prepararse para el despegue y el aterrizaje

Los cambios de presión pueden resultar incómodos para algunos niños.

En bebés, alimentar o dar el pecho durante el ascenso y el descenso puede ayudar a mantener la deglución.

En niños mayores, beber agua, tragar o masticar puede ayudar a compensar la presión en los oídos.

Si el niño tiene un problema de salud específico, lo adecuado es consultar previamente con un profesional sanitario.

5. Explicar que el cinturón es una regla, no un castigo

Esta puede ser la parte más importante.

El niño puede llorar.

Puede protestar.

Puede decir que no.

Pero cuando la tripulación exige que permanezca sentado y asegurado, no existe una negociación posible.

El adulto debe intentar mantener la calma y ayudar al menor a cumplir la instrucción.

¿Y si el niño se niega?

Ahí está precisamente la situación que enfrentó el vuelo de Porter.

La compañía indicó que el adulto que acompañaba al menor y la tripulación intentaron solucionar el problema, pero no consiguieron mantenerlo sentado y asegurado.

La aeronave regresó a la terminal y ambos pasajeros fueron retirados del vuelo.

No se trata simplemente de una cuestión de disciplina.

Un pasajero que permanece de pie durante el movimiento de la aeronave puede convertirse en un riesgo para sí mismo y para quienes están a su alrededor.

Por eso, la tripulación tiene la obligación de priorizar la seguridad del vuelo.

Volar con niños no tiene por qué ser una batalla

Viajar con niños pequeños requiere más planificación que viajar solo.

Pero preparar al niño, conocer las reglas de la aerolínea y llevar los elementos adecuados puede cambiar completamente la experiencia.

También ayuda recordar que un niño no tiene que estar feliz durante todo el vuelo para que el viaje salga bien.

Puede llorar.

Puede aburrirse.

Puede tener miedo.

Puede necesitar ayuda.

Lo importante es que, cuando llegue el momento de despegar, esté seguro, correctamente sujeto y acompañado por un adulto preparado para manejar la situación.

El episodio de Porter terminó con un vuelo cancelado y decenas de pasajeros reubicados.

Para otras familias, puede convertirse simplemente en un recordatorio útil: el viaje comienza mucho antes de cerrar la puerta del avión.

Con información de Associated Press, Transport Canada y Porter Airlines.


Síguenos en InstagramFacebook y nuestro canal de Telegram 


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *