Delgadez, músculos y kilos de más: así preparan los actores sus transformaciones físicas para el cine

blank
Spread the love

Ver a un actor irreconocible en la pantalla suele despertar admiración. Sin embargo, detrás de esas sorprendentes transformaciones físicas hay meses de entrenamiento, alimentación cuidadosamente planificada y, en muchos casos, un seguimiento médico permanente.

El tema volvió a cobrar protagonismo tras el estreno de «La Odisea», la nueva película de Christopher Nolan, en la que Matt Damon, de 55 años, perdió entre 15 y 20 kilos para interpretar a Ulises. Según explicó el propio actor, el proceso incluyó una exigente rutina de ejercicio y nutrición supervisada por especialistas.

Lejos de ser un caso aislado, Hollywood acumula una larga lista de intérpretes que han modificado drásticamente su peso para dar mayor credibilidad a sus personajes.

Cambios extremos, pero planificados

Uno de los casos más conocidos es el de Christian Bale, quien perdió entre 25 y 30 kilos para protagonizar El maquinista. El actor aseguró que buscaba transmitir la imagen de un hombre completamente consumido física y emocionalmente, un objetivo que alcanzó siguiendo un estricto plan controlado por profesionales de la salud.

Algo similar ocurrió con Joaquin Phoenix, quien redujo más de 20 kilos para dar vida al inquietante protagonista de Joker. Además del cambio físico, el actor estudió distintos trastornos mentales para construir el personaje.

En España, la película La sociedad de la nieve llevó este tipo de preparación a otro nivel. Los treinta integrantes del reparto primero aumentaron masa muscular y luego perdieron hasta 30 kilos, siempre bajo la supervisión de endocrinólogos, nutricionistas y médicos que realizaron análisis constantes para proteger su salud durante el rodaje.

Cuando el cuerpo también actúa

No todas las transformaciones implican perder peso. El actor español Antonio de la Torre ganó 33 kilos para protagonizar Gordos, mientras que Renée Zellweger modificó su apariencia para interpretar a Bridget Jones mediante un plan nutricional diseñado por especialistas.

En el caso de Tom Hanks, el rodaje de Náufrago incluso se detuvo durante varios meses para permitir que el actor cambiara de aspecto. Primero ganó peso y luego perdió entre 20 y 25 kilos, una experiencia que años después reconoció que pudo haber afectado su salud.

No todos los cambios fueron supervisados

La historia del cine también registra transformaciones realizadas sin que trascendiera un control médico especializado.

La actriz Charlize Theron ganó más de 20 kilos para interpretar a Aileen Wuornos en Monster, mientras que Robert De Niro aumentó entre 20 y 30 kilos para dar vida al boxeador Jake LaMotta en Toro Salvaje.

Con el paso del tiempo, varios de estos actores han reconocido que someter al cuerpo a cambios tan bruscos puede tener consecuencias y han recomendado no intentar reproducir estos procesos sin supervisión profesional.

Un trabajo que va más allá de la actuación

Aunque estas transformaciones suelen llamar la atención del público, los especialistas recuerdan que perder o ganar grandes cantidades de peso en poco tiempo puede afectar el metabolismo, la masa muscular y otros aspectos de la salud.

Por eso, cuando estos cambios forman parte de una producción cinematográfica, suelen estar acompañados por médicos, nutricionistas, endocrinólogos, entrenadores físicos y equipos que monitorean permanentemente la evolución de cada intérprete.

Detrás de un personaje memorable no solo hay talento actoral. En muchas ocasiones también existe un trabajo científico que busca proteger la salud de quienes llevan esas historias a la pantalla.

Con información de EFE.


Síguenos en InstagramFacebook y nuestro canal de Telegram


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *