Aunque el Estrecho de Ormuz retome progresivamente sus operaciones, las consecuencias económicas de más de 100 días de interrupción podrían extenderse durante meses, especialmente para los países más vulnerables, advirtió la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
En su más reciente informe de monitoreo, el organismo explica que la reapertura de esta estratégica ruta marítima aliviará el comercio internacional y los mercados energéticos. Sin embargo, los efectos sobre los precios de los alimentos, el transporte y las finanzas públicas tardarán más tiempo en desaparecer.
La UNCTAD identificó 61 economías vulnerables expuestas simultáneamente al aumento de los costos del petróleo y de los cereales. Entre ellas figuran 35 países menos adelantados y 26 pequeños Estados insulares en desarrollo, cuya dependencia de las importaciones los hace especialmente sensibles a este tipo de crisis.
Los alimentos podrían seguir encareciéndose
El organismo señala que los sistemas de transporte y abastecimiento necesitan tiempo para normalizarse. Los contratos de transporte marítimo, las cadenas logísticas y los costos de fertilizantes y combustibles no se ajustan de inmediato, lo que puede mantener elevada la inflación alimentaria incluso después de que bajen los precios internacionales del petróleo.
La situación preocupa especialmente en países donde una gran parte del ingreso familiar se destina a alimentos, energía y transporte.
Además, la UNCTAD advierte que el incremento de los precios de los alimentos puede tener consecuencias sociales importantes, como un mayor riesgo de desnutrición infantil en las poblaciones más vulnerables.
Recuperación con poco margen financiero
El informe también destaca que muchas economías afrontan este escenario con elevados niveles de deuda, menores ingresos por remesas y una reducción de la ayuda internacional, factores que limitan su capacidad para proteger a los hogares y las empresas.
Por ello, la organización considera que la reapertura del Estrecho de Ormuz es solo el primer paso. También será necesario fortalecer las políticas que permitan reducir la dependencia de las importaciones, mejorar la resiliencia de las cadenas de suministro y apoyar a los países más expuestos frente a futuras interrupciones del comercio mundial.
Con información de la UNCTAD.
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