Científicos descubren la evidencia más antigua de la peste en la historia

blank Esta imagen de 2006 de Angela Lieverse muestra el cráneo de una niña que fue enterrada junto a víctimas de la peste en Siberia. (Angela Lieverse vía AP)
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Un equipo internacional de investigadores encontró la evidencia más antigua conocida de la peste, un hallazgo que amplía el conocimiento sobre una de las enfermedades más importantes en la historia de la humanidad.

El estudio reveló que la bacteria ya provocaba brotes hace aproximadamente 5.500 años, unos 200 años antes de lo que indicaban las investigaciones anteriores.

Un descubrimiento que ayuda a comprender la evolución de las enfermedades

Los científicos analizaron restos humanos hallados en antiguos cementerios cercanos al lago Baikal, en Siberia. En dientes de 18 cazadores-recolectores identificaron rastros del ADN de la bacteria responsable de la peste.

Las pruebas de datación permitieron establecer que la enfermedad afectó a pequeñas comunidades y provocó al menos dos brotes distintos durante la prehistoria.

Los investigadores creen que la bacteria pudo transmitirse inicialmente desde marmotas silvestres hacia las personas durante la caza y el procesamiento de estos animales. Posteriormente, también habría pasado de persona a persona mediante la tos y los estornudos.

Una ventana al pasado para proteger el futuro

El estudio, publicado en la revista Nature, también encontró que muchos de los fallecidos eran niños, lo que ofrece nuevas pistas sobre el impacto que tuvo la enfermedad en las poblaciones prehistóricas.

Los especialistas explican que conocer cómo evolucionó la bacteria durante miles de años permite comprender mejor el origen de enfermedades infecciosas y podría ayudar a identificar cómo surgen nuevos patógenos en el futuro.

Aunque la peste es hoy una enfermedad poco frecuente y tratable con antibióticos, este descubrimiento aporta información valiosa sobre la relación entre los seres humanos y las enfermedades a lo largo de la historia.

Para los investigadores, reconstruir este pasado no solo ayuda a entender antiguas epidemias, sino también a fortalecerel conocimiento científico que permitirá enfrentar futuros desafíos sanitarios.

Con información de AP y Nature.


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