Salud mental: las señales físicas que pueden alertar de un problema emocional

Los problemas de salud mental también pueden manifestarse a través del cuerpo. Alteraciones digestivas, palpitaciones, dolores de cabeza, cambios en la piel y caída del cabello son algunas de las señales que pueden aparecer junto con el malestar emocional, aunque su presencia no significa necesariamente que exista un trastorno mental.

Carlos Parro, psiquiatra de la Unidad de Hospitalización de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, explicó a EFE Salud que es importante distinguir entre una reacción normal ante una situación difícil y un problema que requiere atención profesional.

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre, el especialista recordó que no todo sufrimiento constituye una enfermedad. El organismo puede responder de manera natural ante situaciones de estrés, miedo o preocupación sin que esto implique un trastorno.

Cuándo las señales físicas requieren atención

Ante una situación de peligro, por ejemplo, es normal experimentar palpitaciones, temblores, sequedad en la boca o dolor de estómago. Estas respuestas forman parte de la reacción del cuerpo frente al estrés y pueden desaparecer cuando termina el episodio que las desencadenó.

La preocupación surge cuando los síntomas persisten o el malestar dificulta significativamente las actividades cotidianas. Según Parro, una señal importante es que la persona necesite realizar un esfuerzo extraordinario para cumplir con sus responsabilidades, como trabajar o llevar a sus hijos al colegio.

Esta afectación de la vida diaria ayuda a diferenciar las respuestas fisiológicas habituales de los síntomas que podrían estar relacionados con un trastorno de salud mental. Además, las manifestaciones suelen presentarse de forma conjunta, en lugar de aparecer como una señal aislada.

Los síntomas digestivos y cardiovasculares

Las molestias digestivas figuran entre las manifestaciones físicas más frecuentes asociadas al malestar emocional. Entre ellas se encuentran las náuseas, la sensación de nudo en el estómago, el dolor abdominal, la diarrea, el estreñimiento y los cambios en el apetito.

El sistema cardiovascular también puede verse afectado. Las palpitaciones, la taquicardia y la sensación de falta de aire pueden aparecer en situaciones de estrés y también formar parte de cuadros relacionados con la ansiedad.

Sin embargo, estos síntomas tienen distintas causas posibles. Por eso, no deben atribuirse automáticamente a un problema emocional, especialmente cuando son nuevos, intensos o persistentes.

El dolor, la piel y el cabello también pueden verse afectados

El estrés agudo y la depresión pueden aumentar la sensibilidad al dolor. Las cefaleas y otras molestias físicas pueden acompañar los problemas de salud mental, aunque requieren una evaluación que permita identificar su origen.

La piel también puede reflejar cambios asociados al estrés. Algunas personas experimentan brotes de problemas dermatológicos, dermatitis, acné o sudoración, mientras que otras pueden desarrollar conductas compulsivas, como rascarse repetidamente. La caída del cabello es otra manifestación posible.

Parro señala que los síntomas físicos pueden ser especialmente numerosos en personas con cuadros graves de depresión o ansiedad. No obstante, la intensidad y la forma de presentación varían entre individuos.

Los síntomas físicos también deben tratarse

El especialista advierte que las molestias físicas no deben ignorarse por el hecho de estar relacionadas con el sufrimiento emocional. Una persona con acné, cefalea u otra afección necesita recibir atención para ese problema, incluso cuando exista un componente psicológico.

Restar importancia a las enfermedades físicas de quienes tienen trastornos mentales puede tener consecuencias graves. Parro recuerda que estas personas también pueden presentar enfermedades orgánicas y necesitan recibir una atención médica adecuada.

Asimismo, es importante evitar el error contrario: asumir que cualquier dolor o alteración corporal se debe a la ansiedad o la depresión. Un síntoma físico puede tener una causa médica independiente, incluso cuando la persona tiene un diagnóstico de salud mental.

Reconocer las señales, buscar orientación profesional y atender tanto la salud física como la emocional permite abordar el malestar de manera integral.

Fuente: EFE Salud.


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