Snickers creó un chocolate digital para “alimentar” a la IA

Snickers creó un chocolate digital para “alimentar” a la IA Snickers creó un chocolate digital para “alimentar” a la IA / Foto Snickers

¿Qué haces cuando ChatGPT responde raro, se muestra demasiado complaciente o simplemente no te convence? Snickers propone darle chocolate. Pero esta vez la barra no se come: se copia y se pega dentro del chat.

La marca lanzó Hungr.AI, una campaña que lleva su tradicional concepto publicitario sobre el hambre al mundo de la inteligencia artificial. La propuesta parte de una idea sencilla: si una persona puede “no ser ella misma cuando tiene hambre”, ¿por qué una IA no podría tener también uno de esos días?

La campaña presenta lo que Snickers denomina la primera barra de chocolate digital creada específicamente para inteligencia artificial. Los usuarios pueden obtenerla desde el sitio web de la marca y pegarla en ChatGPT cuando consideran que una respuesta salió mal.

Un chocolate que en realidad es un prompt

Detrás de la experiencia hay algo más interesante que una simple animación de chocolate.

La llamada barra digital contiene instrucciones diseñadas para que el modelo revise la conversación anterior y vuelva a responder la pregunta del usuario. Además, establece un tono más directo y menos complaciente para la respuesta.

La propia página de Snickers explica que se trata de una experiencia temporal iniciada voluntariamente por el usuario. También señala que esas instrucciones deben funcionar únicamente dentro de las reglas y políticas del propio modelo.

En otras palabras, el chocolate no modifica técnicamente el funcionamiento de ChatGPT. Lo que hace es darle nuevas instrucciones dentro de esa conversación.

Es una demostración bastante simpática de algo que cada vez resulta más familiar para quienes utilizan inteligencia artificial: la forma en que se formula una instrucción puede cambiar considerablemente la respuesta obtenida.

La campaña convierte los errores de la IA en publicidad

Snickers bautizó esos momentos incómodos como “hungry moments”. La marca juega con situaciones en las que la inteligencia artificial puede generar respuestas incorrectas, demasiado complacientes o poco satisfactorias.

La campaña fue lanzada en Estados Unidos el 31 de agosto de 2026 y forma parte de la estrategia de la marca para trasladar su conocido concepto publicitario al universo de la IA.

Además del elemento digital, la activación incluyó una promoción para consumidores estadounidenses mayores de 18 años. La dinámica permitía a determinados participantes acceder a un Snickers real entregado mediante DoorDash, con una disponibilidad limitada a 3.000 unidades.

La promoción estuvo prevista hasta el 20 de septiembre de 2026, o hasta agotar las unidades disponibles.

Cuando el marketing también experimenta con la IA

Más allá de la publicidad, Hungr.AI muestra cómo las marcas están empezando a tratar a los modelos de inteligencia artificial como un nuevo espacio de interacción.

Durante años, las campañas digitales buscaban llevar al consumidor desde un anuncio hasta una página web, una aplicación o una red social. Ahora algunas marcas están intentando que la propia conversación con una IA forme parte de la experiencia publicitaria.

En este caso, Snickers tomó un comportamiento que millones de usuarios ya conocen —pedirle a una IA que vuelva a intentar una respuesta— y lo convirtió en una acción de marca.

El resultado es una campaña en la que el producto físico prácticamente desaparece durante unos segundos.

La barra sigue siendo de chocolate. Solo que, esta vez, quien tiene hambre es la inteligencia artificial.

Con información de SNICKERS, Mars y PR Newswire.


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