¿Qué pasó realmente en Nepal? La cadena de eventos detrás de la inundación que dejó cientos de muertos

Glaciar en Nepal con un río que fluye, representando el impacto del cambio climático en la región. Inundación causada por el colapso de un glaciar en Nepal. / Foto: Canva

Una inundación repentina devastó el miércoles varias comunidades de la frontera entre Nepal y China, después de que el colapso de una parte de un glaciar desencadenara una cadena de fenómenos que convirtió un río de montaña en una enorme corriente de agua, hielo, rocas y sedimentos.

El desastre ocurrió en una zona del Himalaya donde las fuertes pendientes y los estrechos valles hacen que cualquier alteración en los sistemas fluviales pueda propagarse rápidamente hacia las poblaciones ubicadas aguas abajo. Las autoridades reportaron cientos de muertos y más de 1.400 personas desaparecidas entre Nepal y el Tíbet, mientras equipos de rescate trabajan para llegar a las zonas más afectadas.

Pero ¿cómo se pasó del colapso de un glaciar a una inundación capaz de arrasar viviendas, carreteras y puentes? La explicación está en una sucesión de eventos que comenzó a varios kilómetros de altura.

Todo comenzó en el glaciar

Imágenes satelitales analizadas después del desastre muestran que una parte importante de la zona inferior de un glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altitud y cayó aproximadamente 1.200 metros hasta el fondo del valle.

Durante la caída, la masa de hielo incorporó rocas y sedimentos, aumentando el volumen y la capacidad destructiva del material que descendió por la montaña. La avalancha de hielo y roca terminó alcanzando el río Lhende, en el Tíbet, a unos 20 kilómetros de la frontera con Nepal.

El material que llegó al cauce bloqueó temporalmente el río y creó una especie de barrera natural. Detrás de ella comenzó a acumularse agua hasta que la barrera cedió y liberó de manera repentina una gran cantidad de agua mezclada con hielo, rocas y sedimentos.

El río quedó bloqueado y después se desbordó

La ruptura de esa barrera produjo una crecida súbita que avanzó por el sistema fluvial hacia Nepal. El agua descendió por los valles con una enorme cantidad de material arrastrado desde las zonas altas, convirtiendo la corriente en una mezcla especialmente destructiva.

El Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) informó que, en un punto del río Trishuli, el nivel del agua aumentó hasta nueve metros en apenas 30 minutos.

La velocidad de la crecida ayudó a explicar la magnitud de los daños. La corriente arrastró barro, hielo, rocas y otros materiales, destruyó estructuras y dejó grandes cantidades de sedimentos sobre carreteras y comunidades.

Una corriente de agua, barro y escombros

La inundación afectó especialmente al distrito nepalí de Rasuwa y otras zonas situadas aguas abajo. Las imágenes tomadas después del desastre muestran vehículos enterrados, edificios cubiertos de lodo y carreteras convertidas en cauces de sedimentos.

Al menos 19 puentes fueron dañados o destruidos y cerca de 40 kilómetros de carreteras resultaron afectados, lo que complicó todavía más las labores de búsqueda y rescate.

En el lado tibetano, el deslizamiento también golpeó la zona de Gyirong, donde un edificio de varios pisos quedó sepultado parcialmente por el lodo. Algunos sectores cercanos al cruce fronterizo quedaron cubiertos por más de un metro de sedimentos.

La destrucción de las vías de comunicación ha obligado a los equipos de emergencia a utilizar helicópteros para evacuar personas y trasladar ayuda hacia lugares que quedaron aislados.

¿Por qué inicialmente se habló de un terremoto?

La confusión comenzó poco después de la inundación. El Servicio Geológico de Estados Unidos registró inicialmente una señal que fue interpretada como un sismo de magnitud 4,4 ocurrido cerca de la zona.

Sin embargo, el análisis posterior de las señales sísmicas y de las imágenes disponibles llevó al USGS a revisar esa interpretación. La señal no correspondía a un terremoto que hubiera provocado el desastre, sino al propio movimiento masivo de hielo y roca.

El colapso y el deslizamiento generaron una señal sísmica equivalente a una magnitud de 5,2. En otras palabras, el fenómeno sí produjo una señal detectable por los instrumentos sísmicos, pero no fue un terremoto de magnitud 5,2 el que desencadenó la inundación. La secuencia ocurrió en el sentido contrario: el colapso glaciar produjo el movimiento que quedó registrado como una señal sísmica.

Un Himalaya cada vez más vulnerable

El episodio también volvió a poner el foco sobre la creciente vulnerabilidad de los glaciares del Himalaya.

Las temperaturas en la región han aumentado como consecuencia del calentamiento global y la pérdida de hielo está acelerándose. Esto no significa que pueda atribuirse de manera directa este colapso específico al cambio climático, pero los científicos advierten que el calentamiento está modificando las condiciones de los glaciares y aumentando los riesgos asociados con desprendimientos, deslizamientos, inundaciones repentinas y otros fenómenos relacionados con el hielo.

El Hindu Kush Himalaya alberga más de 63.000 glaciares, que alimentan algunos de los principales sistemas fluviales de Asia. La pérdida acelerada de hielo no solo representa un riesgo para las comunidades de montaña, sino también para la infraestructura y los recursos hídricos de millones de personas que viven aguas abajo.

Una emergencia que todavía no termina

Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades enfrentan una situación especialmente compleja. Las carreteras y los puentes destruidos dificultan el acceso a las zonas afectadas y los grandes volúmenes de lodo y sedimentos hacen más difícil localizar a las personas desaparecidas.

Entre quienes permanecen sin localizar hay ciudadanos de numerosos países y peregrinos que viajaban hacia el monte Kailash, uno de los lugares sagrados más importantes del Himalaya.

La emergencia también mantiene bajo vigilancia otros puntos de la región, debido a la posibilidad de nuevos deslizamientos y al riesgo asociado con un lago que se formó en la frontera y que, según las autoridades chinas, podría desbordarse.

Lo ocurrido en Nepal muestra cómo un fenómeno iniciado en las zonas más altas del Himalaya puede transformarse en cuestión de minutos en una emergencia de grandes dimensiones aguas abajo: un colapso glaciar, una avalancha de hielo y roca, el bloqueo de un río, la ruptura de esa barrera y una crecida repentina que arrastró todo a su paso.

Con información de Associated Press, Reuters, Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD).


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