Ébola: qué es y cómo se transmite

El virus del Ébola provoca una enfermedad grave que puede causar fiebre, vómitos, diarrea y hemorragias El virus del Ébola provoca una enfermedad grave que puede causar fiebre, vómitos, diarrea y hemorragias. / Foto: Pexels

El virus del Ébola provoca una enfermedad grave que puede causar fiebre, vómitos, diarrea y hemorragias. Su transmisión requiere contacto con personas o animales infectados.

El ébola es una enfermedad infecciosa grave causada por virus del género Orthoebolavirus. Puede afectar tanto a seres humanos como a algunos animales y provocar brotes con una elevada mortalidad.

El virus se identificó por primera vez en 1976, cuando se registraron brotes simultáneos en Sudán y en lo que actualmente es la República Democrática del Congo (RDC).

Desde entonces, distintos países africanos han registrado epidemias. La más extensa ocurrió entre 2014 y 2016 en Guinea, Liberia y Sierra Leona, en África Occidental. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aquel brote dejó más de 28.000 casos y alrededor de 11.000 muertes.

¿Cómo se contagia el ébola?

El virus no se transmite como un resfriado común.

La infección ocurre principalmente cuando una persona entra en contacto directo con sangre u otros fluidos corporales de alguien que tiene el virus o falleció a causa de la enfermedad.

La OMS señala que también puede existir transmisión mediante objetos contaminados con estos fluidos.

Las personas pueden transmitir el virus mientras presentan síntomas. Además, el virus puede permanecer durante un tiempo en determinados fluidos corporales de algunos sobrevivientes, por lo que las medidas de seguimiento y prevención continúan después de la recuperación.

El contacto con animales infectados también puede provocar contagios. Por ello, la manipulación de animales silvestres enfermos o muertos representa un riesgo en determinadas zonas.

¿Cuáles son los síntomas?

Los primeros síntomas pueden parecerse a los de otras infecciones.

La enfermedad suele comenzar con fiebre, debilidad intensa, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta.

Posteriormente pueden aparecer vómitos, diarrea, erupciones cutáneas y alteraciones de las funciones hepática y renal.

En los casos graves pueden producirse hemorragias internas y externas.

Sin embargo, tener fiebre o alguno de estos síntomas no significa que una persona tenga ébola. El diagnóstico requiere pruebas de laboratorio.

¿Por qué puede ser tan mortal?

El virus puede provocar una respuesta inflamatoria intensa y afectar diferentes órganos.

La pérdida importante de líquidos por vómitos y diarrea puede generar deshidratación. En los casos graves también pueden aparecer alteraciones de la coagulación, daños en órganos y shock.

La tasa de mortalidad varía considerablemente entre brotes y depende de factores como la especie del virus, la atención médica disponible y la rapidez con la que se detecten los casos.

La OMS estima que la letalidad promedio de la enfermedad por virus del Ébola puede situarse alrededor del 50 %, aunque en epidemias anteriores ha oscilado aproximadamente entre 25 % y 90 %.

¿Existe una vacuna?

Sí, pero hay que hacer una distinción importante.

La vacuna Ervebo está indicada para prevenir la enfermedad causada por Zaire ebolavirus, una de las especies del virus.

Su utilización ha permitido reforzar la respuesta frente a brotes de esta especie mediante estrategias como la vacunación en anillo, que consiste en inmunizar a personas que tuvieron contacto con un caso confirmado y a sus contactos.

No todas las especies de virus del Ébola cuentan con las mismas herramientas de prevención.

Esto es especialmente relevante para los brotes provocados por especies diferentes, como el virus Bundibugyo, que requiere estrategias específicas de vigilancia, aislamiento, diagnóstico y atención médica.

¿Tiene tratamiento?

La respuesta depende de la especie del virus.

Para la enfermedad causada por Zaire ebolavirus existen tratamientos con anticuerpos monoclonales que pueden mejorar considerablemente las posibilidades de supervivencia cuando se administran de manera adecuada.

Además, el tratamiento de soporte sigue siendo fundamental.

Los pacientes pueden necesitar líquidos intravenosos, corrección de alteraciones electrolíticas, oxígeno, medicamentos para controlar determinados síntomas y tratamiento de infecciones secundarias.

Por eso, detectar rápidamente los casos y garantizar atención médica especializada puede marcar una diferencia importante.

¿Por qué los brotes pueden crecer rápidamente?

Una de las mayores dificultades está en identificar cada cadena de transmisión.

Cuando una persona infectada entra en contacto con familiares, trabajadores sanitarios u otras personas, el virus puede continuar circulando antes de que todos los contactos sean identificados.

Las ceremonias funerarias también pueden representar un riesgo elevado cuando existe contacto directo con el cuerpo de una persona fallecida.

La confianza de las comunidades es otro elemento fundamental.

Las autoridades sanitarias necesitan que las personas informen sobre posibles casos, acepten el aislamiento cuando corresponda y colaboren con el seguimiento de contactos.

Por eso, organizaciones como Médicos Sin Fronteras han insistido en que la respuesta médica debe acompañarse de vigilancia epidemiológica y participación de las comunidades.

El ébola no se transmite por el aire

Este punto suele generar confusión.

El ébola no se comporta como enfermedades respiratorias como la gripe o el COVID-19.

El riesgo principal está relacionado con el contacto directo con fluidos corporales infectados.

Esto significa que una persona no contrae automáticamente ébola por estar cerca de alguien enfermo.

Las medidas de protección se concentran especialmente en evitar el contacto con fluidos, utilizar equipos de protección adecuados, aislar rápidamente los casos sospechosos y realizar un seguimiento de las personas expuestas.

Una enfermedad que requiere rapidez

La experiencia de epidemias anteriores demuestra que controlar el ébola depende de varios factores al mismo tiempo: diagnóstico temprano, aislamiento, tratamiento, vacunación cuando existe una vacuna disponible, rastreo de contactos y colaboración de las comunidades.

Los brotes también pueden aparecer en lugares donde los sistemas sanitarios ya enfrentan otras enfermedades y problemas humanitarios.

Por eso, la respuesta no consiste únicamente en tratar a quienes enferman. También implica cortar las cadenas de transmisión antes de que el virus encuentre nuevas personas susceptibles.

Con información de: Organización Mundial de la Salud (OMS), Médicos Sin Fronteras (MSF), Instituto Nacional de Salud Pública de la República Democrática del Congo (INSP) y EFE.


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