Terremotos de 2026: qué significa cada magnitud

Cómo se mide un terremoto y diferencias entre Richter, Mw y Mercalli Cómo se mide un terremoto y diferencias entre Richter, Mw y Mercalli. / Foto: Pexels

Los terremotos de magnitud superior a 7 han vuelto a ocupar los titulares en 2026. Venezuela, Colombia, Filipinas e Indonesia han registrado algunos de los eventos más importantes del año.

Pero decir que un terremoto fue de magnitud 7, 7,5 o 7,7 no cuenta toda la historia.

La magnitud mide el tamaño del terremoto en su origen. El impacto que produce depende de otros factores, como la profundidad, la distancia a las poblaciones y la calidad de las construcciones.

El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el 10 de agosto, por ejemplo, tuvo su epicentro en Chocó y ocurrió a unos 110 kilómetros de profundidad. Aunque fue casi tan potente como los terremotos registrados en Venezuela en junio, sus características hicieron que la intensidad de las sacudidas fuera diferente en la superficie.

Días después, un terremoto de magnitud 7,7 golpeó el este de Indonesia. El evento provocó deslizamientos, daños en carreteras y cientos de víctimas, además de miles de evacuados.

¿Por qué ocurren los terremotos?

La mayoría de los grandes terremotos se producen por el movimiento de las placas tectónicas.

La superficie terrestre está dividida en grandes bloques de roca que se desplazan lentamente. En los límites entre esas placas pueden acumularse enormes cantidades de energía.

Cuando la tensión supera la resistencia de las rocas, una falla puede romperse o desplazarse.

La energía acumulada se libera entonces en forma de ondas sísmicas. Esas ondas son las responsables del movimiento que sentimos durante un terremoto.

Indonesia y buena parte del Pacífico se encuentran dentro de regiones con una intensa actividad tectónica. El terremoto de magnitud 7,7 ocurrido en junio frente a Mindanao, Filipinas, fue asociado por las autoridades indonesias a la actividad de subducción de la placa del mar de Filipinas.

Colombia también presenta una elevada actividad sísmica debido a la interacción de varias placas tectónicas.

¿Qué significa que un terremoto sea de magnitud 7?

Aquí aparece una de las principales confusiones.

La magnitud no es una escala de uno a diez.

Es una medida logarítmica. Esto significa que un aumento de un punto representa un incremento considerable en la energía liberada.

Por ejemplo, un terremoto de magnitud 8 no es simplemente un poco más fuerte que uno de magnitud 7.

En términos aproximados, cada unidad adicional de magnitud representa unas 32 veces más energía liberada.

Por eso, un terremoto de magnitud 8 libera alrededor de 32 veces más energía que uno de magnitud 7 y aproximadamente 1.000 veces más que uno de magnitud 6.

La escala de Richter no es la principal

Aunque todavía es común escuchar expresiones como «escala de Richter», los científicos actualmente utilizan principalmente la escala de magnitud de momento (Mw) para los grandes terremotos.

La escala de Richter, desarrollada por Charles Richter en la década de 1930, fue diseñada para medir terremotos locales utilizando la amplitud de determinadas ondas sísmicas.

Sin embargo, presenta limitaciones cuando se utiliza para terremotos muy grandes.

La magnitud de momento permite calcular de manera más precisa el tamaño de un terremoto a partir de factores como el área de la falla que se desplazó, cuánto se movió y las características de las rocas.

Por eso, cuando los organismos sismológicos informan actualmente que un terremoto tuvo magnitud 7,4 o 7,7, normalmente están utilizando una medida basada en el momento sísmico.

Entonces, ¿qué mide la escala de Mercalli?

Aquí está otra diferencia fundamental.

La magnitud describe el tamaño del terremoto.

La intensidad describe cómo se sintió y qué efectos produjo en un determinado lugar.

Para evaluar esos efectos se utilizan escalas de intensidad, como la Escala de Intensidad de Mercalli Modificada, que tiene 12 niveles.

Un mismo terremoto puede tener una sola magnitud, pero producir diferentes intensidades dependiendo del lugar.

Por ejemplo, una persona ubicada cerca del epicentro puede experimentar movimientos violentos, mientras otra situada a cientos de kilómetros puede sentir apenas una vibración.

La profundidad también importa.

Un terremoto superficial puede transmitir movimientos mucho más fuertes a las zonas cercanas al epicentro. Eso ayuda a explicar por qué dos terremotos con magnitudes similares pueden provocar daños muy diferentes.

Venezuela mostró esa diferencia

El 24 de junio de 2026, Venezuela registró dos grandes terremotos separados por menos de un minuto.

El USGS estimó magnitudes de aproximadamente 7,2 y 7,5, con epicentros cerca de Yumare.

El Servicio Geológico Colombiano también registró el primero de los eventos y reportó inicialmente una magnitud de 7,0.

La cercanía a la superficie fue uno de los elementos que contribuyó al impacto de estos terremotos.

La NASA, utilizando datos de su satélite NISAR, detectó desplazamientos importantes del terreno en zonas de La Guaira y sus alrededores después de los terremotos.

¿Un terremoto de magnitud 7 siempre es devastador?

No necesariamente.

La magnitud es importante, pero no determina por sí sola el número de víctimas ni los daños.

También influyen:

  • La profundidad del terremoto.
  • La distancia hasta las zonas pobladas.
  • La duración de las sacudidas.
  • El tipo de suelo.
  • La calidad de las edificaciones.
  • La preparación de las comunidades.
  • La posibilidad de deslizamientos.
  • La proximidad al mar y el riesgo de tsunami.

El terremoto de Colombia es un buen ejemplo. Aunque tuvo una magnitud de 7,4, su profundidad contribuyó a reducir parte de la intensidad de las sacudidas en superficie. Sin embargo, las características de las construcciones y del terreno hicieron que algunas zonas sufrieran daños importantes.

¿Qué otros terremotos superiores a 7 hubo en 2026?

El registro del USGS incluye durante este año terremotos de magnitud 7 o superior en distintos puntos del planeta.

Entre ellos aparecen eventos en Tonga, Vanuatu, Malasia, Indonesia, Japón, Filipinas, Venezuela y México.

A esa lista se suman los terremotos de Colombia, de magnitud 7,4, ocurrido el 10 de agosto, y Indonesia, de magnitud 7,7, registrado el 15 de agosto.

La sucesión de estos eventos puede generar la sensación de que los grandes terremotos están ocurriendo con mayor frecuencia. Sin embargo, que varios terremotos importantes aparezcan en las noticias en un mismo año no significa necesariamente que la Tierra esté experimentando un aumento anormal de la actividad sísmica global.

Los terremotos forman parte del funcionamiento natural del planeta y se producen continuamente. Lo que cambia es dónde ocurren, su magnitud, su profundidad y, especialmente, cuánto afectan a las poblaciones.

Una cifra no cuenta toda la historia

Cuando se informa que un terremoto fue de magnitud 7,5, ese número permite conocer el tamaño del evento, pero no anticipa por sí solo sus consecuencias.

Para entender realmente el riesgo hay que mirar el conjunto: magnitud, profundidad, distancia, intensidad, suelo, construcciones y población expuesta.

Esa diferencia entre magnitud e intensidad es fundamental para comprender por qué un terremoto de magnitud similar puede dejar consecuencias muy distintas en dos lugares.

Con información de: Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), NASA, Servicio Geológico Colombiano (SGC), Reuters, Associated Press y BMKG.


Síguenos en InstagramFacebook y nuestro canal de Telegram


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *