Los primeros días de vida son decisivos para el desarrollo del sistema inmunológico de un recién nacido. En ese período, el calostro —la primera leche que produce la madre tras el parto— aporta mucho más que nutrientes: contiene una compleja combinación de anticuerpos, proteínas y células vivas que ayudan a proteger al bebé mientras sus propias defensas comienzan a desarrollarse.
Ahora, un estudio liderado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) identificó un nuevo mecanismo que ayuda a explicar por qué el calostro desempeña un papel tan importante durante los primeros días de vida. Los científicos descubrieron una población especializada de neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos que actúa como un puente entre el sistema inmunológico de la madre y el del recién nacido.
El hallazgo coincide con la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, y durante la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef hicieron un llamado a los países para fortalecer los sistemas de salud y el apoyo a las madres, con el fin de que más niños puedan beneficiarse de la lactancia desde el nacimiento.
Una primera leche con funciones únicas
El calostro se produce durante los primeros dos o tres días después del parto y suele aparecer en pequeñas cantidades. Sin embargo, los especialistas lo consideran un alimento de enorme valor biológico porque concentra proteínas, vitaminas, factores de crecimiento y anticuerpos esenciales para el recién nacido.
La investigación, publicada tras analizar muestras de sangre y calostro, comprobó que los neutrófilos presentes en esta primera leche no se comportan igual que los que circulan en la sangre materna.
Los científicos observaron que estas células modifican sus funciones habituales para transportar y liberar inmunoglobulinas, anticuerpos que ayudan a proteger las mucosas del bebé frente a virus y bacterias en una etapa en la que su sistema inmunológico todavía es inmaduro.
Además, detectaron una elevada presencia del receptor PIGR, una proteína que facilita el transporte de esos anticuerpos hacia los tejidos donde más se necesitan.
El propio calostro transforma las células
Uno de los descubrimientos más llamativos fue comprobar que el entorno del calostro modifica el comportamiento de las propias células inmunitarias.
Cuando los investigadores expusieron neutrófilos obtenidos de la sangre materna a la fracción líquida del calostro, estas células comenzaron a adquirir características similares a las encontradas de forma natural en la leche materna.
El hallazgo sugiere que el calostro no solo transporta células defensivas, sino que también favorece su especialización para fortalecer la protección del recién nacido.
La OMS insiste en apoyar la lactancia
Aunque los beneficios de la lactancia materna están ampliamente documentados, la OMS advierte que todavía menos de la mitad de los bebés menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva en el mundo.
Por ello, durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, el organismo internacional pidió a los gobiernos fortalecer las políticas de apoyo a las madres, mejorar la atención durante el embarazo y el posparto, ampliar las licencias de maternidady crear entornos laborales que permitan mantener la lactancia cuando las mujeres regresan al trabajo.
La OMS y Unicef recuerdan que iniciar la lactancia durante la primera hora de vida, mantenerla de forma exclusiva durante los primeros seis meses y continuarla junto con una alimentación complementaria hasta los dos años o más reduce el riesgo de infecciones, favorece el crecimiento y puede salvar más de 820.000 vidas infantiles cada año en todo el mundo.
Una nueva pieza del rompecabezas
Los investigadores consideran que este descubrimiento abre una nueva línea de estudio sobre el papel que desempeñan las células vivas presentes en la leche materna y cómo contribuyen a fortalecer las defensas del bebé durante sus primeras semanas de vida.
Aunque todavía quedan aspectos por investigar, los resultados aportan nuevas evidencias de que el calostro no solo alimenta al recién nacido. También constituye una de sus primeras y más importantes herramientas de protección frente a enfermedades.
Con información de EFE, el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef.
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