Los recientes eventos sísmicos registrados en Venezuela obligaron a muchas empresas a modificar, de forma temporal, su manera de trabajar. Oficinas con daños en su infraestructura, equipos trasladados a los hogares de los empleados y operaciones remotas improvisadas permitieron mantener la continuidad de numerosos negocios. Sin embargo, esa rápida adaptación también abrió la puerta a nuevos riesgos digitales.
Especialistas en ciberseguridad advierten que, cuando una organización cambia repentinamente al trabajo híbrido o remoto, la protección de la información puede quedar en segundo plano. El resultado son vulnerabilidades que pueden ser aprovechadas por ciberdelincuentes para acceder a datos sensibles, afectar operaciones o comprometer sistemas completos.
Las emergencias también ponen a prueba la seguridad digital
Después de un desastre natural, la prioridad suele ser restablecer los servicios y garantizar que las actividades continúen. No obstante, esa urgencia puede hacer que muchas empresas permitan conexiones desde computadoras personales, redes domésticas o dispositivos que no cuentan con los mismos niveles de protección que la infraestructura corporativa.
José Luis Rangel, gerente comercial de ESET Venezuela, explica que estos escenarios requieren planes de contingencia previamente definidos para evitar que una emergencia física termine convirtiéndose también en un incidente de ciberseguridad.
Cinco medidas que ayudan a reducir los riesgos
Los especialistas recomiendan que las organizaciones refuercen algunos aspectos básicos cuando deban operar fuera de sus instalaciones habituales:
- Instalar y mantener actualizado un software antimalware en todos los equipos utilizados para trabajar.
- Activar la autenticación multifactor (MFA) para acceder a plataformas y servidores corporativos.
- Mantener actualizados los sistemas operativos y las aplicaciones.
- Capacitar al personal para identificar correos fraudulentos y ataques de phishing.
- Contar con copias de seguridad que permitan recuperar la información ante cualquier incidente.
Según Rangel, un solo equipo infectado puede convertirse en el punto de entrada para que un malware se propague rápidamente por toda la red de una empresa.
La resiliencia también es tecnológica
Los expertos coinciden en que la continuidad operativa ya no depende únicamente de edificios, servidores o equipos físicos. También exige protocolos que permitan responder con rapidez cuando una emergencia obliga a cambiar la forma de trabajar.
En un contexto donde fenómenos naturales, fallas de servicios o contingencias pueden modificar la dinámica laboral de un momento a otro, fortalecer la ciberseguridad se convierte en una inversión para proteger la información, garantizar la operación de las empresas y reducir el impacto de futuras interrupciones.
La experiencia reciente demuestra que prepararse para una emergencia ya no significa solo tener un plan de evacuación. También implica contar con una estrategia que permita mantener seguros los activos digitales, incluso cuando la oficina deja de ser el principal lugar de trabajo.
Con información de ESET Venezuela
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