Las imágenes de grandes incendios forestales en Europa y Norteamérica pueden dar la impresión de que el planeta arde más que nunca. Sin embargo, los datos globales cuentan una historia diferente: la superficie quemada y las emisiones generadas por incendios se encuentran en sus niveles más bajos de las últimas dos décadas.
Lejos de ser una contradicción, los científicos explican que ambas realidades ocurren al mismo tiempo. Mientras algunas regiones registran incendios cada vez más intensos, otras han logrado reducir significativamente la cantidad de fuego gracias a cambios en el uso del suelo y en las prácticas agrícolas.
África y Asia cambian las cifras mundiales
Según el programa europeo Copernicus, las emisiones de dióxido de carbono provocadas por incendios alcanzaron este año su nivel más bajo desde que comenzaron las mediciones satelitales hace casi 25 años. La principal razón es la disminución de los incendios en África y Asia.
Los especialistas explican que, en muchas zonas, la expansión de la agricultura, el crecimiento de las poblaciones y una mejor gestión del territorio han reducido los grandes incendios de sabana que durante décadas representaban la mayor parte de las áreas quemadas del planeta.
Como África y Asia concentran más de tres cuartas partes de las emisiones mundiales por incendios de vegetación, cualquier cambio en esas regiones tiene un fuerte impacto en las estadísticas globales.
Europa y Norteamérica enfrentan incendios más extremos
Aunque el total mundial disminuye, Europa y Norteamérica viven una realidad diferente. En España, por ejemplo, se combate uno de los mayores incendios forestales de su historia reciente, mientras que Canadá y Estados Unidos registran superficies quemadas muy por encima de sus promedios históricos.
Los investigadores atribuyen este fenómeno al cambio climático. El aumento de las temperaturas y las sequías prolongadas favorecen incendios más grandes, rápidos e intensos, además de extender la temporada de riesgo durante más meses del año.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta
Los expertos advierten que la llegada de un fuerte fenómeno de El Niño podría aumentar los incendios en regiones tropicales como la Amazonía y el sudeste asiático durante los próximos meses.
Por ello, consideran que además de combatir el cambio climático, será fundamental reforzar las estrategias de prevención, mejorar la planificación territorial y realizar manejos controlados de la vegetación para reducir el material combustible.
La principal conclusión es que los incendios no están desapareciendo. Están cambiando de lugar, de intensidad y de comportamiento, un desafío que obliga a adaptar las políticas de prevención y protección de las comunidades.
Con información de AP.
Síguenos en Instagram, Facebook y nuestro canal de Telegram

