La lectura de cuentos, las canciones de cuna y las conversaciones cotidianas con un bebé son mucho más que gestos de cariño. Diversas investigaciones muestran que estas experiencias favorecen el desarrollo del cerebro desde los primeros meses de vida e incluso durante el embarazo.
Con motivo del Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, el neuropediatra José Luis Peña Segura, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), recordó que el cerebro infantil se desarrolla gracias a la combinación de la genética y las experiencias tempranas que vive el niño junto a sus cuidadores.
Los cuentos estimulan mucho más que la imaginación
Leer un cuento a un bebé puede parecer una actividad sencilla, pero sus beneficios son profundos.
Según el especialista, el lenguaje utilizado en los libros infantiles suele ser más rico y variado que el empleado en las conversaciones diarias. Esto expone al niño a nuevas palabras, diferentes estructuras del lenguaje y una mayor diversidad de sonidos desde edades muy tempranas.
Además, la lectura compartida fortalece el vínculo afectivo entre padres e hijos, genera una sensación de seguridad, estimula la atención, favorece la memoria y despierta la imaginación.
Incluso muchos padres de bebés prematuros incorporan la lectura durante la hospitalización como una forma de acompañar el desarrollo de sus hijos.
La música también ayuda al cerebro
Las canciones de cuna han acompañado a las familias durante generaciones, y la ciencia confirma que tienen un papel importante en el desarrollo infantil.
Cuando los padres cantan mirando al bebé, lo balancean, responden a sus sonidos o siguen el ritmo con palmas, se fortalece la regulación emocional y el aprendizaje.
Estas interacciones también favorecen la atención, la memoria y la coordinación motora.
Los especialistas recomiendan que la música siempre forme parte de una actividad compartida y desaconsejan colocar auriculares o altavoces muy cerca del bebé, ya que un volumen elevado puede resultar incómodo.
El desarrollo cerebral comienza antes del nacimiento
El cerebro humano inicia su formación durante las primeras semanas del embarazo.
En ese período se producen procesos fundamentales como el desarrollo del tubo neural, la formación de millones de neuronas, la organización de las distintas regiones cerebrales y el inicio de las conexiones neuronales que permitirán el aprendizaje durante toda la vida.
Aunque estos procesos están determinados en gran parte por la genética, el entorno también desempeña un papel esencial.
Las experiencias positivas durante la gestación y los primeros años ayudan a fortalecer esas conexiones y favorecen un desarrollo saludable.
El mejor entrenamiento no necesita tecnología
José Luis Peña aclara que no existen métodos milagrosos para potenciar la inteligencia de un bebé.
Sin embargo, sí existen hábitos cotidianos que la evidencia científica considera fundamentales para favorecer el desarrollo cerebral.
Entre ellos destacan:
- Mantener una buena alimentación.
- Garantizar un sueño adecuado.
- Responder con sensibilidad a las necesidades del bebé.
- Hablarle todos los días.
- Leer cuentos.
- Cantar canciones.
- Jugar juntos.
- Brindar un entorno seguro y afectuoso.
- Evitar la sobreestimulación.
El especialista insiste en que el tiempo compartido con los hijos es una de las herramientas más valiosas para estimular su desarrollo.
Pantallas: cuanto más tarde, mejor
Otro de los aspectos que preocupa a los pediatras es el uso temprano de dispositivos electrónicos.
En los bebés y niños pequeños, las pantallas no solo reducen el tiempo dedicado al juego y la interacción con los adultos, sino que también se han relacionado con un menor desarrollo del lenguaje, dificultades para dormir, menos actividad física y una menor capacidad para regular las emociones.
La Asociación Española de Pediatría recomienda evitar el uso de pantallas antes de los seis años. A partir de esa edad, aconseja limitar su utilización y priorizar siempre las actividades compartidas con la familia.
El regalo más valioso
En una época marcada por la tecnología y el ritmo acelerado de la vida diaria, los expertos recuerdan que el mejor estímulo para el cerebro de un bebé sigue siendo el más sencillo: dedicarle tiempo.
Hablarle, leerle un cuento antes de dormir, cantarle una canción o jugar juntos no solo fortalece el vínculo afectivo, sino que también contribuye a construir las bases del aprendizaje, la comunicación y el bienestar emocional que lo acompañarán durante toda la vida.
Con información de EFE Salud.
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