REFUGIO: la app creada por estudiantes argentinos para combatir el bullying

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En un pequeño pueblo rodeado por los cerros de la provincia de Salta, en el norte de Argentina, un grupo de estudiantes decidió demostrar que las grandes ideas no necesitan laboratorios de última generación ni presupuestos millonarios para cambiar vidas.

Ellos solo tenían una pregunta rondando en sus conversaciones diarias:

¿Qué podemos hacer por esos compañeros que se sienten solos?

La respuesta terminó convirtiéndose en REFUGIO, una aplicación diseñada para acompañar emocionalmente a adolescentes que atraviesan situaciones de bullying, ansiedad, discriminación, violencia escolar o momentos de dificultad emocional.

Detrás de este proyecto no hay una empresa tecnológica ni un grupo de desarrolladores profesionales. Hay quince estudiantes de cuarto año del Colegio Secundario Rural Nº 5160 de Angastaco, acompañados por su profesora, la licenciada Elida Cecilia Hernández, convencidos de que la tecnología también puede servir para escuchar, contener y tender una mano.

Una idea que nació escuchando a otros

La historia comenzó dentro del aula.

Durante distintas conversaciones, los estudiantes compartieron inquietudes que iban más allá de las materias. Hablaron de compañeros que sufrían bullying, de jóvenes que tenían dificultades para expresar lo que sentían y de la sensación de soledad que muchas veces acompaña a quienes atraviesan problemas emocionales.

En lugar de quedarse únicamente con la preocupación, decidieron buscar una solución.

La pregunta fue sencilla, pero poderosa:

¿Cómo podemos utilizar la tecnología para ayudar a otros adolescentes?

Ese fue el punto de partida de REFUGIO.

La profesora Elida Cecilia Hernández impulsó el proyecto y acompañó a los jóvenes durante todo el proceso. Además, el equipo contó con la orientación de una psicopedagoga y una psicóloga para garantizar que los contenidos de la aplicación respondieran de forma responsable a las necesidades emocionales de quienes la utilizaran.

Cuatro meses de trabajo y mucha voluntad

Desarrollar la aplicación tomó cerca de cuatro meses.

Durante ese tiempo, los estudiantes investigaron, diseñaron contenidos, probaron herramientas digitales y aprendieron nuevas tecnologías para convertir una idea nacida en el aula en una plataforma funcional.

Lo hicieron desde una escuela rural, lejos de los grandes centros tecnológicos y con recursos limitados.

La aplicación fue desarrollada utilizando Base44 y herramientas de inteligencia artificial, demostrando que la innovación también puede surgir desde comunidades pequeñas cuando existe compromiso y creatividad.

Mucho más que una aplicación

REFUGIO no busca reemplazar la ayuda profesional.

Su propósito es convertirse en un primer espacio de acompañamiento para adolescentes que necesitan sentirse escuchados.

Dentro de la plataforma funciona Esperanza, una asistente virtual que ofrece orientación emocional, ejercicios de respiración, prácticas de mindfulness, mensajes motivacionales y recursos relacionados con el bullying, la autoestima y la convivencia escolar.

Además, incorpora un botón de emergencia que dirige a líneas reales de ayuda para quienes necesitan asistencia inmediata.

La aplicación funciona actualmente mediante una versión web accesible a través de un código QR. Aunque todavía no está disponible en Google Play ni en App Store por falta de recursos económicos, ya se encuentra operativa y puede ser utilizada por quienes reciben el acceso.

Un proyecto que ya comenzó a ayudar

Lo que más emociona a sus creadores es comprobar que REFUGIO ya empezó a cumplir el objetivo con el que nació.

Según explicó la profesora Hernández, estudiantes de distintas provincias argentinas se han comunicado para solicitar el código QR y poder acceder a la aplicación.

Más allá de la tecnología, el proyecto abrió espacios de diálogo dentro de las escuelas sobre emociones, convivencia y salud mental, temas que durante muchos años permanecieron invisibles en numerosos ámbitos educativos.

Para sus creadores, ese impacto demuestra que escuchar también puede ser una forma de cuidar.

Quince jóvenes que decidieron hacer la diferencia

El proyecto fue desarrollado por Fabián Ismelda Janet, Guantay Lourdes Anahí del Valle, Gutiérrez Martina Soledad, Medina Melani Zaira, Ríos Contreras Ingrid Angélica, Yapura Luz Ana Silvia, Cabezas Leandro Alem, Chocobar Fabricio Adán, Fabián Thiago Josué Adrián, Guaymás Guari Jon Eber Rafael, Ibañez Braian Nicolás, Liendro Fabricio Leonel, López Ríos Juan Esteban, Renfiges Francisco Rafael y Ríos Juan Miguel, todos estudiantes de cuarto año del Colegio Secundario Rural Nº 5160 de Angastaco.

Ellos decidieron utilizar la tecnología no para entretener, sino para construir una herramienta de apoyo para otros adolescentes.

Cuando la educación cambia vidas

Historias como la de REFUGIO recuerdan que la innovación no siempre nace en grandes empresas o universidades.

A veces surge en un salón de clases, cuando un docente escucha a sus alumnos y los anima a creer que sus ideas pueden transformar la realidad.

En un momento en que el bullying, la ansiedad y la soledad afectan a miles de jóvenes en todo el mundo, quince estudiantes argentinos eligieron responder con empatía, creatividad y compromiso.

Su mensaje cabe en una sola frase, pero tiene la fuerza suficiente para inspirar a cualquier comunidad educativa:

«Ningún adolescente debería sentirse solo».

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Con información proporcionada por la Lic. Elida Cecilia Hernández, coordinadora del proyecto REFUGIO.


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