La comunidad científica internacional ha encendido las alarmas ante la inminente formación de un episodio de El Niño que podría ser uno de los más intensos jamás registrados. Este fenómeno meteorológico natural, caracterizado por el aumento de las temperaturas en la superficie del Pacífico ecuatorial, se desarrollará a partir de mitad de este año 2026, alterando los patrones climáticos a escala global.
Expertos como Jeff Berardelli advierten que presenciaremos eventos meteorológicos inéditos en la historia moderna, potenciados por un calentamiento global que mantiene al planeta «más desequilibrado que en cualquier otro momento de la historia observada».
¿Por qué preocupa la intensidad de este año?
La probabilidad de que El Niño se consolide entre mayo y julio de 2026 es del 61%. Lo que realmente inquieta a los climatólogos es la magnitud de las anomalías de agua cálida en las profundidades oceánicas, cuyas intensidades se encuentran entre las mayores observadas en los registros históricos.
Este fenómeno redistribuye el calor del planeta, lo que conlleva consecuencias diversas y extremas:
- Caos meteorológico: Se prevén olas de calor más intensas, sequías graves y una mayor humedad en el aire que derivará en inundaciones severas.
- Incendios forestales: El riesgo de incendios mortales aumenta drásticamente. Solo en lo que va de 2026, el fuego ha arrasado 150 millones de hectáreas en todo el mundo, el doble que en el mismo periodo del año pasado.
- Efectos en el Atlántico: Paradójicamente, el calor del Pacífico suele reducir la actividad de huracanes en el Atlántico, lo que podría resultar en un verano especialmente seco para el Caribe.
Impacto en la salud y los ecosistemas
Los efectos de un «Super El Niño» no se limitan al termómetro. Los incendios forestales previstos no solo destruyen hogares, sino que deterioran la calidad del aire a cientos de kilómetros, provocando miles de hospitalizaciones y muertes indirectas por problemas respiratorios. Asimismo, ecosistemas vitales como la Amazonía, que ya presenta una degradación del 40% debido a la tala y la sequía, podrían sufrir daños irreparables este año.
El cambio climático: La verdadera raíz del problema
A pesar de la espectacularidad de El Niño, científicos de renombre como la doctora Friederike Otto señalan que el fenómeno en sí es natural y cíclico. El verdadero motivo de preocupación —y de acción urgente— es la dependencia global de los combustibles fósiles, que agrava cada evento natural.
Mientras los modelos climáticos apuntan a que 2026 podría registrar temperaturas récord sin precedentes, los líderes mundiales se preparan para la cumbre COP31 en noviembre. El reto sigue siendo traducir el conocimiento científico en decisiones políticas que nos alejen de la crisis climática antes de que la «normalidad» sea un recuerdo lejano.
Con información de: WFLA-TV, OMM, Zero Carbon Analytics y agencias internacionales.

