La ciudad de Oviedo se convierte una vez más en el corazón del pensamiento científico global. Este miércoles se conocerá al ganador del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026, un galardón que este año busca resaltar no solo la excelencia académica, sino la capacidad de la ciencia para transformar y servir a la sociedad.
Con 56 candidaturas sobre la mesa, disciplinas como la física, la biología y el estudio de los materiales inteligentes lideran las deliberaciones de un jurado que apuesta por hallazgos con alma y utilidad social.
Mar Capeáns Garrido, física e investigadora en el CERN y miembro del jurado, subraya que la verdadera trascendencia de la investigación reside en su capacidad de conectar con la gente. Para ella, no se trata solo de acumular datos, sino de que la «ciencia forme parte del diálogo de la sociedad» y que los descubrimientos básicos tengan aplicaciones inmediatas que mejoren la vida cotidiana.
Un compromiso frente a los retos de la humanidad
El jurado, compuesto por 17 expertos, se enfrenta a la difícil tarea de elegir entre propuestas de altísimo nivel. En un contexto donde las enfermedades infecciosas siguen siendo un desafío pendiente, voces como la del neurobiólogo Arturo Álvarez-Buylla recuerdan que el conocimiento y las bases científicas son las únicas herramientas reales para afrontar las crisis sanitarias actuales.
- Excelencia y servicio: El ganador debe destacar por su calidad científica y por el beneficio tangible que su trabajo haya aportado a la comunidad.
- Ciencia colaborativa: Se valora especialmente la capacidad de trabajar en instalaciones complejas y redes internacionales, un pilar fundamental para la ciencia del futuro.
- Resiliencia sanitaria: Tras las lecciones del covid, el jurado observa con atención las investigaciones que ofrecen respuestas coordinadas ante brotes como el del hantavirus.
El legado del conocimiento
Este premio es el tercero en fallarse en la presente edición, tras los reconocimientos a Studio Ghibli y Patti Smith. El año pasado, la distinción recayó en la genetista Mary-Claire King por su labor pionera en la prevención del cáncer, un ejemplo del tipo de impacto humano que este galardón busca perpetuar.
Más allá de las fórmulas y los laboratorios, el Princesa de Asturias de Investigación 2026 reafirma que investigar es, en esencia, un acto de esperanza y un compromiso con el bienestar colectivo. Mañana, el mundo conocerá qué descubrimiento marcará el rumbo de nuestra evolución en los próximos años.
Con información de: Agencia EFE.

