La Palma recuerda cinco años de una erupción que cambió la isla

La Palma recuerda cinco años de una erupción que cambió la isla La Palma recuerda cinco años de una erupción que cambió la isla. / Foto: EFE

Hace cinco años, una cadena de terremotos comenzó a sacudir el subsuelo de La Palma. Siete días después, el 19 de septiembre de 2021, el magma llegó a la superficie y comenzó una erupción que transformaría para siempre el paisaje de la isla.

El volcán surgió en la zona de Cumbre Vieja, en el municipio de El Paso. La erupción se prolongó durante 85 días y ocho horas, hasta que terminó el 13 de diciembre de ese mismo año. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) la considera la erupción histórica más larga registrada en La Palma.

Durante ese periodo, la lava cubrió 1.219 hectáreas y llegó hasta el mar, donde formó nuevos deltas de lava. El edificio volcánico alcanzó unos 200 metros sobre la topografía previa y su columna eruptiva llegó a elevarse hasta 8.500 metros.

La emergencia obligó a evacuar a más de 7.000 personas. Las coladas destruyeron o dañaron más de 1.600 edificaciones, entre ellas unas 1.345 viviendas, mientras decenas de kilómetros de carreteras quedaron sepultados. Barrios como Todoque desaparecieron bajo la lava.

La actividad también dejó una enorme cantidad de información para los científicos. Durante la erupción se registraron 8.652 terremotos, además de los aproximadamente 1.400 movimientos que habían sido localizados durante la fase previa. El mayor alcanzó una magnitud de 5,1.

Un volcán que también cambió la vigilancia

Cinco años después, Tajogaite continúa siendo objeto de investigación. El IGN ha reforzado desde entonces sus sistemas de observación y ha incorporado nuevas herramientas de inteligencia artificial, modelización y análisis geoquímico para mejorar la vigilancia volcánica.

El aprendizaje resulta especialmente importante porque una erupción no termina necesariamente cuando deja de salir lava. En La Palma, los científicos mantuvieron la vigilancia de la actividad sísmica, las deformaciones del terreno y las emisiones de gases durante la etapa posterior.

El propio volcán se ha convertido además en parte del paisaje de la isla. Tajogaite es hoy el volcán más joven de Canarias y uno de los principales símbolos de la transformación que sufrió La Palma en 2021.

Pero La Palma no es una excepción. Los volcanes siguen formando y transformando paisajes en distintas partes del planeta.

Un planeta que continúa en actividad

El Programa Global de Vulcanismo del Smithsonian registra más de 1.200 volcanes con actividad durante el Holoceno y señala que existen al menos un millar de sistemas magmáticos identificados en tierra que podrían volver a entrar en erupción.

En 2026, el organismo contabilizó 47 erupciones confirmadas en 47 volcanes hasta su actualización del 31 de marzo. De ellas, seis habían comenzado durante el propio año.

Entre los volcanes con actividad eruptiva continuada aparecen algunos de los nombres más conocidos. Kīlauea, en Hawái, figura entre los sistemas con actividad prolongada, mientras Etna, en Italia, también registró actividad eruptiva durante 2026.

En Indonesia, Dukono, Lewotobi, Lewotolok, Marapi y Merapi forman parte de los volcanes con actividad eruptiva documentada por el Smithsonian y el Servicio Geológico de Estados Unidos. En Japón, el volcán Sakurajima también mantiene una actividad frecuente: durante una semana de agosto se registraron 36 eventos eruptivos y tres explosiones.

La actividad volcánica tampoco se limita a grandes explosiones. Algunas erupciones pueden producir emisiones de lava durante semanas o meses, mientras otras alternan periodos de calma con episodios explosivos. Por eso, los científicos utilizan redes sísmicas, sensores de deformación, análisis de gases, imágenes satelitales y observación directa para seguir su evolución.

Cinco años después, La Palma conserva las huellas de aquel proceso. La lava cambió el terreno, sepultó viviendas y carreteras y obligó a miles de personas a abandonar sus hogares. Al mismo tiempo, dejó una enorme cantidad de datos que hoy ayudan a comprender mejor cómo se comportan los volcanes.

Tajogaite permanece como un recordatorio de que la actividad volcánica no es solo un fenómeno del pasado. La Tierra continúa cambiando bajo nuestros pies.

Con información de EFE, Instituto Geográfico Nacional y Smithsonian Global Volcanism Program.


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