Lentes inteligentes con IA facilitan la autonomía ante la discapacidad visual

Las gafas inteligentes Oakley Meta, exhibidas en una tienda de electrónica de Nueva York el 10 de agosto de 2026 Las gafas inteligentes Oakley Meta, exhibidas en una tienda de electrónica de Nueva York el 10 de agosto de 2026. / Foto:Michael M. Santiago

Los lentes inteligentes con inteligencia artificial están dejando de ser un accesorio tecnológico para convertirse en una herramienta de apoyo para personas con discapacidad visual.

Estos dispositivos pueden responder preguntas por voz, reconocer objetos, leer textos, identificar precios y describir lo que ocurre alrededor del usuario.

También permiten tomar fotografías, grabar videos, recibir llamadas, traducir textos y escuchar música mediante sus altavoces incorporados.

Para algunas personas, estas funciones representan algo más importante que comodidad: una mayor autonomía para realizar actividades cotidianas.

Una ayuda para desenvolverse mejor

Colette Dentelle, una mujer de 83 años con discapacidad visual, utiliza unos Ray-Ban Meta para desenvolverse durante sus actividades diarias.

En declaraciones recogidas por AFP, explicó que puede pedir a los lentes que la orienten hasta una parada de autobús.

También los utiliza durante sus compras para identificar lo que está escrito en las latas y conocer los precios de los productos.

Cuando pierde sus llaves, puede preguntar al dispositivo para intentar localizarlas.

Para Dentelle, esta tecnología representa una forma de mantener su independencia.

Su experiencia muestra uno de los posibles usos sociales de una tecnología que inicialmente fue presentada como un nuevo tipo de dispositivo conectado.

Un mercado que crece rápidamente

El interés por estos dispositivos también está aumentando entre consumidores sin discapacidad.

Según la consultora Omdia, en 2025 se vendieron 8,7 millones de lentes con inteligencia artificial en todo el mundo.

Además, Counterpoint Research registró un crecimiento de 210 % en las entregas de lentes conectados durante el primer trimestre de 2026.

El mercado está liderado actualmente por Meta, con sus modelos Ray-Ban Meta y Oakley Meta, desarrollados junto con EssilorLuxottica.

Según un análisis publicado por Counterpoint en junio, estos productos concentraron cerca del 84 % del mercado mundial durante ese trimestre.

¿Qué pueden hacer?

Los lentes inteligentes incorporan diferentes componentes tecnológicos, como cámaras, micrófonos, altavoces y conexión con servicios de inteligencia artificial.

Esto permite interactuar con ellos mediante comandos de voz sin necesidad de sacar un teléfono.

Para una persona con discapacidad visual, esa combinación puede facilitar tareas como reconocer objetos, obtener información sobre un producto o leer determinados textos.

También puede servir para desplazarse con mayor información sobre el entorno.

Sin embargo, estos dispositivos no sustituyen necesariamente los bastones, sistemas de orientación u otras ayudas. Pueden funcionar como herramientas complementarias.

La privacidad es el gran desafío

La expansión de los lentes inteligentes también genera preguntas sobre la privacidad.

Sus cámaras permiten grabar fotografías y videos mientras el usuario realiza otras actividades. Por eso, resulta fundamental que las personas alrededor sepan cuándo están siendo grabadas.

Los dispositivos incorporan indicadores luminosos para señalar que la cámara está activa.

Sin embargo, algunos usuarios entrevistados por AFP advierten que existen formas de desactivar esa señal en determinados modelos.

Esto abre un debate especialmente sensible en espacios donde las personas tienen una expectativa razonable de privacidad.

La preocupación ya está impulsando nuevas soluciones. Una aplicación llamada Nearby Glasses busca alertar a los usuarios cuando detecta lentes inteligentes en las proximidades.

Tecnología que también plantea nuevas preguntas

El crecimiento de estos dispositivos muestra cómo la inteligencia artificial está pasando de teléfonos y computadoras a objetos que forman parte de la vida cotidiana.

Para las personas con discapacidad visual, algunas de sus funciones pueden facilitar tareas que anteriormente requerían ayuda de terceros.

Al mismo tiempo, su expansión obliga a discutir consentimiento, privacidad y uso responsable de cámaras en espacios públicos y privados.

También persisten limitaciones técnicas, como la autonomía de las baterías y las restricciones de grabación.

Aun así, su evolución abre una posibilidad interesante: que un accesorio cotidiano pueda convertirse también en una herramienta de accesibilidad y autonomía.

Con información de AFP, Omdia y Counterpoint Research.


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