Un mes después del terremoto, cientos de familias venezolanas siguen buscando a sus desaparecidos

blank Vista aérea de un edificio residencial destruido tras doblete sísmico registrado en Venezuela el 24 de junio de 2026. La vista corresponde a Caraballeda, estado La Guaira, el más golpeado por los sismos. (Juan BARRETO) (Juan BARRETO/AFP/AFP)
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Ha pasado un mes desde que dos fuertes terremotos sacudieron Venezuela, pero para muchas familias la tragedia aún no termina. Mientras continúan las labores de rescate en distintas zonas afectadas, cientos de personas siguen esperando encontrar a familiares que permanecen desaparecidos bajo los escombros.

Las cifras oficiales reportan casi 5.400 fallecidos, cerca de 200 edificios colapsados y 856 inmuebles declarados inhabitables. Sin embargo, las autoridades no han informado cuántas personas continúan desaparecidas.

Una búsqueda que no se detiene

En La Guaira, una de las zonas más afectadas por el desastre, familiares y voluntarios trabajan diariamente entre montañas de concreto con la esperanza de recuperar a sus seres queridos.

En algunos edificios residenciales, los propios vecinos han organizado brigadas de búsqueda y han reunido recursos para alquilar maquinaria especializada que permita acceder a las estructuras colapsadas.

Francis Riascos, quien busca a su hermano Gustavo, aseguró que las familias han debido coordinar parte de los trabajos por iniciativa propia.

«Con nuestros propios recursos hemos conseguido equipos para hacer excavaciones», relató.

Un trabajo complejo

Las labores de recuperación se enfrentan a enormes dificultades.

Las estructuras derrumbadas dejaron gruesas placas de concreto superpuestas que dificultan el acceso a los espacios donde podrían encontrarse víctimas.

Los equipos necesitan herramientas especializadas, como sopletes, equipos de corte, generadores eléctricos y maquinaria pesada, además de personal capacitado para trabajar en espacios reducidos y con riesgo de nuevos colapsos.

Después de semanas de trabajo continuo, muchos voluntarios también enfrentan el desgaste físico y emocional que implica participar en estas operaciones.

Familias que se niegan a perder la esperanza

En distintos sectores todavía pueden verse fotografías de personas desaparecidas colocadas en paredes y postes como una forma de mantener viva la búsqueda.

Entre ellas está Carmen Cecilia Gutiérrez Rodríguez, cuya familia continúa esperando localizar sus restos.

Su hermana, Deisy Gutiérrez, participa diariamente en las labores de recuperación y asegura que permanecerá en el lugar hasta obtener respuestas.

«Mi corazón me dice que ella está allí», expresó.

La importancia de acompañar a las víctimas

Especialistas en gestión de desastres señalan que, además de las tareas de rescate, las familias necesitan apoyo psicológico, información clara y procesos organizados para la identificación de desaparecidos.

En situaciones de gran magnitud, la coordinación entre organismos públicos, equipos de emergencia y comunidades resulta esencial para brindar respuestas oportunas y reducir el impacto emocional sobre quienes esperan noticias de sus seres queridos.

Mientras tanto, en las zonas afectadas continúa una realidad silenciosa: familias que, pese al paso de las semanas, siguen regresando cada día a los escombros con la esperanza de cerrar un capítulo profundamente doloroso.

Con información de Agence France-Presse (AFP).


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