Durante cada Copa del Mundo, millones de personas ven con frecuencia a Gianni Infantino entregando trofeos, participando en ceremonias o acompañando a jefes de Estado en los principales eventos del fútbol. Sin embargo, pocos conocen la historia del hombre que desde hace casi una década dirige la FIFA, la organización responsable del deporte más popular del planeta.
Su gestión ha estado marcada por profundas reformas económicas, la expansión de las competiciones internacionales y decisiones que han generado tanto reconocimiento como críticas.
De un pequeño pueblo suizo a la presidencia de la FIFA
Gianni Vincenzo Infantino nació el 23 de marzo de 1970 en Brig, Suiza, en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Estudió Derecho en la Universidad de Friburgo y comenzó su carrera profesional especializado en legislación deportiva.
En el año 2000 ingresó a la UEFA como director del departamento jurídico y, nueve años después, fue nombrado secretario general del organismo europeo.
Durante esos años se hizo conocido por conducir los sorteos de la Liga de Campeones, aunque todavía era una figura poco reconocida para el público.
Cómo llegó al máximo cargo del fútbol
En 2016 la FIFA atravesaba una de las mayores crisis de su historia tras los escándalos de corrupción que provocaron la salida de Joseph Blatter.
Inicialmente, el gran favorito para asumir la presidencia era Michel Platini, entonces presidente de la UEFA. Sin embargo, su situación judicial abrió el camino para que Infantino se presentara como candidato.
Ganó las elecciones con el respaldo de numerosas federaciones nacionales y prometió recuperar la credibilidad de la institución.
«Trabajaré incansablemente para que el fútbol vuelva a la FIFA y la FIFA vuelva al fútbol», afirmó al asumir el cargo.
Una FIFA con más recursos
Uno de los principales cambios impulsados por Infantino fue aumentar significativamente la financiación destinada a las federaciones nacionales mediante el programa FIFA Forward.
Gracias a este plan, cientos de proyectos de infraestructura, formación y desarrollo recibieron recursos para fortalecer el fútbol en distintos continentes.
La FIFA también incrementó sus ingresos comerciales y proyecta cerrar el actual ciclo financiero con cifras récord, impulsadas por nuevos torneos y mayores acuerdos de patrocinio.
Las decisiones que han generado debate
Aunque su gestión ha fortalecido las finanzas del organismo, varias de sus decisiones han despertado controversias.
Entre ellas destacan:
- La ampliación de la Copa del Mundo de 32 a 48 selecciones.
- La creación del nuevo Mundial de Clubes.
- Los elevados precios de las entradas para algunos torneos.
- Su cercanía con diversos líderes políticos.
- Las críticas recibidas durante el Mundial de Catar por sus declaraciones sobre derechos humanos.
Estas decisiones han provocado diferencias con algunas ligas europeas, sindicatos de futbolistas y sectores del fútbol internacional.
Un liderazgo difícil de desafiar
Pese a las críticas, Infantino mantiene un amplio respaldo entre muchas federaciones nacionales, especialmente en Asia, África y otras regiones donde los programas de desarrollo de la FIFA han incrementado la inversión en infraestructura y formación.
Ese apoyo ha sido determinante para que fuera reelegido sin oposición en 2019 y 2023.
Con un nuevo proceso electoral previsto para 2027, numerosos analistas consideran que sigue siendo una de las figuras más influyentes del deporte mundial.
Un legado que divide opiniones
Para algunos, Gianni Infantino transformó una FIFA golpeada por los escándalos en una organización con mayor estabilidad financiera y capacidad de inversión.
Para otros, su mandato también ha concentrado un poder sin precedentes y ha estado acompañado de decisiones que continúan generando debate.
Lo cierto es que, a casi diez años de asumir la presidencia, su influencia sobre el futuro del fútbol internacional resulta difícil de cuestionar.
Con información de BBC Sport y FIFA.
Síguenos en Instagram, Facebook y nuestro canal de Telegram

