Todos los años, miles de aviones son alcanzados por rayos durante sus vuelos. Aunque la escena pueda parecer alarmante desde la ventanilla, los pasajeros no suelen darse cuenta de que ha ocurrido y, en la mayoría de los casos, el avión continúa su trayecto con total normalidad.
Según expertos de la industria aeronáutica, un avión comercial recibe el impacto de un rayo, en promedio, una o dos veces al año. Sin embargo, las aeronaves modernas están diseñadas específicamente para soportar este tipo de fenómenos atmosféricos.
Un «escudo» metálico
El fuselaje del avión actúa como una especie de jaula de Faraday, una estructura conductora que permite que la electricidad viaje por el exterior de la aeronave sin penetrar en la cabina.
Cuando un rayo impacta el avión, la corriente suele entrar por una parte, como la nariz o una de las alas, recorrer la superficie exterior y salir por la cola u otro extremo, sin afectar a los pasajeros ni a la tripulación.
Materiales preparados para soportarlo
Aunque muchos aviones modernos utilizan materiales compuestos como la fibra de carbono para reducir peso y ahorrar combustible, los fabricantes incorporan mallas metálicas y sistemas conductores que garantizan que la electricidad siga un recorrido seguro.
Cada componente crítico de la aeronave pasa por rigurosas pruebas antes de entrar en servicio.
Sistemas protegidos
Los motores, instrumentos de navegación, sistemas electrónicos y equipos de comunicación cuentan con múltiples capas de protección contra descargas eléctricas.
Además, los aviones disponen de sistemas redundantes, lo que significa que, si un componente llegara a verse afectado, otro puede asumir inmediatamente su función.
Los pilotos también se preparan
Las tripulaciones reciben entrenamiento para operar en condiciones meteorológicas adversas y utilizan radares que permiten detectar tormentas y evitarlas siempre que sea posible.
Aunque un impacto de rayo no suele representar un peligro, los pilotos prefieren rodear las zonas de mayor actividad eléctrica para reducir turbulencias y mejorar la comodidad de los pasajeros.
Después del aterrizaje
Cada vez que una aeronave recibe el impacto de un rayo, los equipos de mantenimiento realizan una inspección detallada antes de autorizar un nuevo vuelo.
En la mayoría de los casos solo se encuentran pequeñas marcas en la superficie, similares a una quemadura, que pueden repararse rápidamente.
Un fenómeno previsto por la ingeniería
Las estadísticas muestran que los impactos de rayos forman parte de la operación normal de la aviación comercial. Gracias a décadas de investigación, pruebas y desarrollo tecnológico, hoy los aviones están preparados para enfrentarlos con altos niveles de seguridad.
Por eso, si alguna vez escuchas que un avión fue alcanzado por un rayo, lo más probable es que sus pasajeros lleguen a destino sin siquiera haber notado lo ocurrido.
Fuentes: Federal Aviation Administration (FAA), Airbus, Boeing y National Weather Service.
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