Cuatro días después de los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, un rescate devolvió la esperanza a cientos de personas que siguen esperando noticias de sus seres queridos.
Equipos de búsqueda de Venezuela, Estados Unidos y Francia lograron sacar con vida a un padre y a su hijo que permanecían atrapados bajo los escombros de un edificio colapsado en Playa Los Cocos, estado La Guaira, una de las zonas más golpeadas por la tragedia.
Durante días, rescatistas y voluntarios habían trabajado en el lugar sin encontrar señales de vida. Sin embargo, el domingo todo cambió cuando los equipos escucharon voces provenientes del interior de la estructura.
El primero en ser rescatado fue el padre. Cubierto de polvo, con el cuerpo debilitado y aún aferrado a su teléfono celular, fue trasladado cuidadosamente por los socorristas mientras recibía atención médica. Minutos después apareció su hijo, un pequeño que también logró sobrevivir cuatro días bajo los escombros.
«Lento, lento… suave, suave», repetían en español e inglés los rescatistas mientras ambos eran pasados de mano en mano hasta llegar a una ambulancia.
Cuando padre e hijo estuvieron a salvo, el silencio dio paso a los aplausos. Para muchos rescatistas, aquel momento representó mucho más que dos vidas salvadas: fue una inyección de esperanza en medio del agotamiento físico y emocional que dejan jornadas de búsqueda cada vez más difíciles.
El periodista de Associated Press, Juan Pablo Arraez, quien presenció el rescate, aseguró que los equipos recorrían la zona «esperando ver algún milagro».
«En esta etapa muchos empiezan a perder la esperanza. Se ve en sus rostros. Cuando alguien sale con vida, como este padre y este hijo, es más que un rescate; es una esperanza real para la gente», relató.
Las autoridades venezolanas informan que los terremotos han dejado hasta ahora más de 1.450 fallecidos, miles de heridos y numerosas personas desaparecidas. Aunque las primeras 72 horas suelen ser decisivas para encontrar sobrevivientes, especialistas recuerdan que algunas personas pueden permanecer con vida durante más tiempo si logran acceder a pequeñas reservas de agua o aire.
En medio del dolor también siguen apareciendo escenas que recuerdan la fuerza de la solidaridad. Bomberos venezolanos hidrataron a un perro atrapado entre los escombros mientras otros equipos lograban rescatara una mujer que sobrevivió cerca de 70 horas bajo un edificio colapsado.
Historias como estas mantienen viva la esperanza de cientos de familias que aún esperan un milagro.
Con información de AP.
Síguenos en Instagram, Facebook y nuestro canal de Telegram

