Desde este 11 de mayo, Colombia asume un papel protagonista en la agenda cultural global al convertirse en la sede del primer Congreso Iberoamericano de Artes para la Paz. Con la participación de ministros y expertos de 19 naciones, el país se consolida como un referente mundial, demostrando que la formación artística no es solo un ejercicio estético, sino un motor de cohesión social y un lenguaje capaz de sanar los tejidos más profundos de la ciudadanía.
“Colombia es hoy el epicentro de un diálogo histórico donde el arte sana tejidos sociales”, aseguró la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani Fonrodona, al dar inicio a este encuentro convocado junto a la OEI, con el respaldo de UNESCO y la SEGIB. El objetivo es claro: elevar la educación artística al rango de derecho universal en la región, permitiendo que la creatividad sea la herramienta principal para afrontar los desafíos de nuestro tiempo con un sentido colectivo y humano.
Una hoja de ruta para la esperanza y el legado
El Congreso no solo busca el debate, sino la acción concreta. Entre sus metas principales destaca la firma de la Declaración de Bogotá, un acuerdo regional que posicionará a las artes como un derecho fundamental, y la creación de REDARTES, una red iberoamericana para la cooperación cultural. Estos hitos, junto a una hoja de ruta proyectada hasta 2028, buscan convertir los acuerdos internacionales en políticas de Estado que formen ciudadanos críticos y comprometidos con la paz.
Carmen Caballero, presidenta de ProColombia, resaltó que este escenario posiciona al «País de la Belleza» como un referente para el desarrollo de las industrias creativas. Al visibilizar el talento y la diversidad, Colombia reafirma su vocación de servicio hacia la integración iberoamericana, utilizando la cultura como un puente de resiliencia que conecta a 19 naciones en un propósito común: la construcción de una paz duradera a través del espíritu.
Cinco días de arte en el corazón de Colombia
La programación, que se extiende por cinco días, llevará el diálogo a ocho ciudades del país. Desde las aulas de la Universidad Industrial de Santander en Bucaramanga, pasando por Medellín, Tunja, Santa Marta y Manizales, hasta culminar en el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella en Bogotá. Esta descentralización permite que el mensaje de paz llegue a los territorios, involucrando a la academia y a las comunidades en una reflexión necesaria sobre el poder transformador de la belleza.
Este encuentro es, en esencia, un tributo a la capacidad humana de reinventarse. Mientras los líderes de la educación artística se reúnen en suelo colombiano, el mundo observa cómo un país que ha conocido el conflicto lidera hoy la conversación sobre cómo el arte puede, finalmente, silenciar los fusiles y abrir paso a la creación.
Hito del Congreso: La creación de la Red Iberoamericana de Educación Artística (REDARTES) marcará un antes y un después en la cooperación cultural de la región.
Con información de: Ministerio de las Culturas de Colombia y OEI.

