El papa León XIV pide un perdón por el rol del Vaticano en la legitimación de la esclavitud

El papa León XIV sostiene un bastón pastoral mientras celebra una misa de Pentecostés en la basílica de San Pedro del Vaticano, el domingo 24 de mayo de 2026. (AP Foto/Gregorio Borgia) El papa León XIV sostiene un bastón pastoral mientras celebra una misa de Pentecostés en la basílica de San Pedro del Vaticano, el domingo 24 de mayo de 2026. (AP Foto/Gregorio Borgia)

La revisión de la memoria histórica y la defensa de la dignidad humana han alcanzado un punto de inflexión doctrinal en el seno de la Iglesia católica. El papa León XIV ofreció este lunes una disculpa sin precedentes al reconocer la responsabilidad directa de la Santa Sede en la legitimación del comercio de seres humanos y por haber tardado siglos en condenar formalmente la esclavitud. El pontífice calificó este pasado institucional como una «herida en la memoria cristiana», marcando una ruptura con las posturas de sus predecesores, quienes se habían limitado a lamentar los abusos cometidos por fieles individuales, pero nunca las directrices papales.

Una encíclica que une las bulas coloniales con la inteligencia artificial

La histórica declaración fue plasmada en «Magnifica Humanitas» (Humanidad magnífica), la primera encíclica del primer papa nacido en Estados Unidos, cuya propia historia familiar entrelaza a antepasados que fueron tanto personas esclavizadas como propietarios de esclavos. El amplio manifiesto no solo aborda el pasado colonial, sino que conecta aquellas injusticias con los desafíos éticos de la era contemporánea. León XIV advirtió sobre las nuevas formas de opresión alimentadas por la revolución digital, denunciando de manera firme la explotación laboral no regulada en la extracción de minerales raros, insumos indispensables para la fabricación de chips destinados a la inteligencia artificial.

Al asumir este paso, el obispo de Roma responde a décadas de peticiones formuladas por movimientos de católicos afroestadounidenses, activistas y académicos que exigían una expiación oficial por parte de la jerarquía eclesiástica. «Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas», escribió el pontífice en el documento público. «Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón», añadió, visibilizando un debate que durante siglos permaneció bajo interpretaciones ambiguas dentro de los muros vaticanos.

El peso de las directivas del siglo XV en la Doctrina del Descubrimiento

La autocrítica papal pone el foco sobre una serie de decretos emitidos durante el siglo XV que otorgaron a los imperios europeos la autorización explícita para conquistar territorios y someter a las poblaciones no cristianas. Entre estos documentos destaca la bula Dum Diversas (1452) del papa Nicolás V, la cual concedió a la corona portuguesa el derecho de invadir, combatir y reducir a la «esclavitud perpetua» a los considerados infieles. Este texto, junto a la bula Romanus Pontifex, constituyó el cimiento de la denominada Doctrina del Descubrimiento, el armazón jurídico utilizado para justificar el despojo de tierras en África y América.

  • Renovaciones sucesivas: Los permisos otorgados originalmente por Nicolás V fueron ratificados y renovados en las décadas posteriores por los pontífices Calixto III, Sixto IV y León X, extendiéndose luego beneficios similares a los monarcas españoles para el continente americano.
  • El retraso institucional: Aunque el Vaticano repudió formalmente la Doctrina del Descubrimiento en 2023, la encíclica actual reconoce explícitamente que la Sede Apostólica tardó dieciocho siglos en declarar la total incompatibilidad de la esclavitud con la dignidad humana, siendo León XIII el primero en condenarla abiertamente en 1888.

Un llamado de alerta ante la deshumanización tecnológica

León XIV precisó en su alocución que, si bien no es posible juzgar las decisiones de la antigüedad con los estándares éticos del presente, la Iglesia actual no puede minimizar ni ocultar el dilatado retraso con el que la sociedad eclesial reaccionó ante este flagelo. El pontífice exhortó a las instituciones globales a ejercer una vigilancia estricta sobre las cadenas de suministro de la industria tecnológica, señalando que la falta de compromiso en el presente obligará a las generaciones futuras a pedir perdón por no haber defendido el tesoro de la condición humana.

Con información de: The New York Times y la Oficina de Prensa de la Santa Sede


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